En Capinota se reemplaza la papa por tumbos

(Extraido de ARGENPAPA. Los Tiempos, Bolivia, 26-06-2007) 

Cerca de 100 familias que viven en las comunidades cercanas a Capinota cambiaron una parte de sus parcelas de cultivo tradicional de papa y haba por la producción de tumbo criollo, que es vendido a la fábrica de jugos Del Valle, a la heladería Dumbo y al raleo en el mercado Calatayud.

Estas parcelas andinas que están a más de 3.200 metros sobre el nivel del mar, con el desarrollo de este nuevo cultivo, pasan todo el año llenas de flores de tumbo, que con sus colores, morado y blanco, cambiaron el paisaje tradicional de este tipo de piso ecológico. Los pobladores de las comunidades de Pusa Pusa, Apillapampa, Puturupa y Chimboata, ubicadas a más de 85 kilómetros de distancia de la ciudad de Cochabamba, cuidan y protegen su nuevo cultivo, pues el tumbo, a diferencia de los otros productos cuya cosecha se da sólo una vez por año, les ofrece frutos cada dos semanas para venderlo en un promedio de 3,5 bolivianos el kilo.

 

Según explica Willy Terceros, responsable de la Fundación Ecuménica para el Desarrollo (Fepade), que es la Organización No Gubernamental que apoya el trabajo de estos campesinos, además de la altura y el clima de esta zona, la producción de tumbo exige como prioridad tener mucha agua, razón por la cual “se hizo un sistema de riego a través de canales que transportan agua desde una vertiente hasta los cultivos”.

Según informaron los campesinos que viven en el lugar, cada familia tiene entre una y dos parcelas de mil metros, de las cuales pueden cosechar entre 15 y 25 arrobas cada medio mes, lo cual significa una venta por más de 1.500 bolivianos.

La productora Cristina Veizaga explica: “Del Valle me paga tres bolivianos por kilo y vendo 24 arrobas cada dos semanas”.

Otro productor, Roberto Vargas, explica que aunque el tumbo da fruto durante todo el año, en la temporada de invierno produce menos. “Ahora, sólo sacamos 15 arrobas como mucho. En cambio, cuando hace más calor hasta 30 arrobas cosechamos de cada parcela”, indica. Los riesgos que corre esta plantación son provocados por las heladas y las granizadas además de los pájaros que se comen las flores y frutas de esta planta. Los agricultores explicaron que espantan a los animales con ondas.

También informaron que deben cuidar de que no le entre la “arañuela”, que es una enfermedad típica de este fruto. “Para eso compramos insecticida que nos cuesta 200 bolivianos”, dice Pedro Romero.

Los campesinos de esta zona cuidan tanto su producción que incluso dejaron de producir otro tipo de alimentos, porque descubrieron que afectan al desarrollo del tumbo. “Vimos que los frutos salían más pequeños y que además las raíces en el suelo se entrecruzaban, por eso decidimos dejar solito al tumbo”, informó Ramiro Vargas.

Para evitar que los campesinos pierdan beneficios con esta producción, Fepade ayuda capacitándolos en apicultura, con lo cual empezaron a instalar colmenas de abejas entre los sembradíos de este fruto.

El apoyo de Fepade

La Fundación Ecuménica para el Desarrollo trabaja con los comunarios de esta zona apoyándolos en la producción de tumbo, para que estas familias puedan mejorar sus ingresos económicos.

Además de haberles entregado las primeras semillas de tumbo colombiano y después reemplazarlas por el tumbo criollo requerido por las industrias nacionales, los apoyaron en la comercialización y elaboración del sistema de riego necesario para llevar agua de una vertiente existente en la zona hasta los sembradíos.

Por otro lado, también construyeron un sistema de agua potable para los hogares de esa zona, instalaron letrinas con pozos sépticos y conexiones de ducha y los apoyaron en la construcción de casas antichagásicas en esta zona. Esta entidad tiene 29 años en el país.

Testimonios

“Prefiero sembrar tumbo a papa”

Cristina Veizaga Agricultora

Yo tengo mis tres parcelas de tumbo desde hace casi cuatro años y cada parcela tiene mil metros. Antes ahí yo plantaba cebolla y papa, pero ahora prefiero sembrar tumbo porque todo el año da fruto. En cambio lo que antes plantaba sólo una vez al año podíamos cosechar y vender. No nos alcanzaba para nada el dinero que ganábamos. Al principio, plantamos tumbo colombiano, pero no podíamos vender bien porque es muy seco y no tiene jugo y Del Valle no quería ése, prefieren el tumbo criollo, es más ácido y más jugoso, además esta planta más fruto produce. Yo cosecho casi 25 arrobas, cada dos semanas que es el tiempo que tarda el fruto en ponerse amarillito y listo para comer.

“Llegué a producir hasta 30 arrobas”

Roberto Vargas Productor

Yo tengo sólo una parcela de tumbo de 1.200 metros y se vende bien porque produce todo el año. Yo toda mi producción llevo a Jugos del Valle, porque ahí me pagan 3,50 bolivianos cada kilo y les vendo cada dos semanas. En verano llego a producir casi 30 arrobas y baja hasta 14 arrobas en el invierno. En este tiempo disminuye la producción.
También llevo a La Cancha, donde vendo a cuatro bolivianos el kilo, pero no siempre se vende todo, por eso es más seguro vender a Jugos del Valle. No me atrevo a vender en La Paz o en Santa Cruz porque no sé cuánto será el precio allí y además no conozco a nadie en esas ciudades.

 http://www.argenpapa.com.ar/default.asp?id=937

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