Todos en la Ch’utu Fiesta

Toldos y puestos de venta

Toldos y puestos de venta

Bailarines y banda

Bailarines y banda

 

 

 

 

 

 

Incremento notable de vehículos

Incremento notable de vehículos

Como todos los años se celebró la Ch’utu Fiesta, alrededor del morro de Yatamoco y con la presencia de un buen porcentaje de la población provinciana. Sin embargo, vemos que año tras año esta hermosa y tradicional costumbre capinoteña va sufriendo cambios en su forma de festejar. Tradicionalmente siempre fue una fiesta muy del lugar, con poco conocimiento y poca afluencia de turistas externos. Era una “fiesta íntima”, de raíces paganas,  con gran afluencia de los pobladores de Capinota, Irpa Irpa y sus alrededores, además de los de las comunidades campesinas (estancias). Se caracterizaba por la gran profusión de chicha y de música de sicuris y algunas guitarras y acordeones. La gente se reunía en grupos como en una especie de día de campo, festejando el inicio de las lluvias. Era una fiesta de bienvenida y agradecimiento. La creencia era que llovía casi inexorablemente en el domingo más cercano al 12 de octubre. Este año el domingo más cercano cayó en el día 11.

Los cambios anotados van en sentido de la desaparición de la participación de las estancias y la no presencia de sicuris. Una banda de música amenizó la fiesta, acompañando a un grupo de bailarines tobas, con algunos chunchos y osos sudorosos entre medio. Se ve que la fiesta empieza a girar más fuertemente alrededor de un presterío organizado a devoción de la Virgen del Rosario, que es la imagen presente en el pequeño templo del Ch’utu. En este año los pasantes fueron Felix Paniagua y Benigna Rosales, quienes en todo momento bailaron con gran devoción y portando el estandarte confeccionado para la ocasión, de color púrpura.

Muchas tiendas de comercio y comestibles se levantaron en el campo previo a la subida  al morro, siendo el plato más frecuente el chicharrón, aunque se nota también la presencia de pollos a la broaster. Sólo los grupos que se adentraron en las huertas, llevaron sus comidas típicas, que en esta época del año giran alrededor del consumo de habas y de las excelentes papas yatamoqueñas. Se veían también puestos de helados de canela  y de venta de cerveza, que, de esta manera, entró a competir en igualdad de condiciones con las chichas del lugar y con las garapiñas.

Finalmente, se nota la incursión de la tecnología por la presencia de DJ’s capinoteños con equipos de música y luces de alta potencia para amenizar la fiesta principal, que dicen se prolongó hasta tardes horas de la noche, amén de la gran presencia de motorizados, automóviles, camiones, micros y vehículos de doble tracción.

En otras palabras, el Ch’utu sigue siendo una fiesta atractiva, pero sus características iniciales y la forma de festejarlo están mudando paulatinamente.

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