Capinota: reos se vigilan a sí mismos

La cárcel de capinota (Foto Andia Hernán, Los Tiempos)

(Por Vásquez Katiuska – Los Tiempos – 22/11/2009).

En Capinota, la cárcel está tan abandonada, que los presos tienen la llave, no hay quién los vigile, nadie les da de comer, ellos mismos salen a buscarse el alimento, aseguran su prisión con un candado (pese a que adentro no hay más que podredumbre) y vuelven en la noche a dormir. 

Una casona abandonada, en ruinas, con las puertas rotas y con enormes muros de barro a punto de caer sigue siendo el sitio de confinamiento de los reos. Su rutina es madrugar y sumarse a los jornaleros que buscan trabajo en el pueblo. 

Dejan dentro unas cobijas y unas gallinas. Dicen que los presos están hace un año. Muchos los conocen porque son del pueblo, pero cuentan que sus propias familias los expulsaron al descubrir las violaciones y ahora vagan por el día en diferentes oficios. A veces se van al campo a trabajar en los cultivos, otras se los ve como albañiles en las casas vecinas a la cárcel y a veces en las fábricas del lugar. 

Regresan a la casona en la noche, con el corregidor de Buen Retiro (el caserío en las afueras del pueblo) controlando que los convictos duerman encerrados. Luego, éste se marcha hasta el día siguiente. 

Hasta ahora no se ha sabido de fuga alguna. Incluso, los vecinos recuerdan a una mujer que estuvo cuatro años encerrada con su esposo y sus cuatro hijos por parricidio. Aunque salió libre a inicios de 2009, su recuerdo es imborrable para las vecinas. Dicen que cuando llegó ni siquiera quería salir a la puerta por temor a que la linchen. Con el tiempo se quedó y se encargaba de cocinar para todos los presos y su familia con lo que reunían en los mercados o con  ganancias de trabajos eventuales. 

La cárcel de Capinota es considerada por expertos en realidad carcelaria como la peor del departamento. Los lugareños la ven como una casa más, ya que los convictos salen y entran cuando quieren. La casona, convertida en cárcel, ni  aparece entre los penales referenciales, al igual que la cárcel de Tarata. En esta otra población, el recinto es igual: una casa adaptada, con la diferencia de que los internos tienen terrenos propios que cultivan para subsistir. 

Ya sea en provincias o en la ciudad, las cárceles han colapsado. Sus edificaciones están por desplomarse y son inadecuadas para la rehabilitación de los internos. Están llenas de ratas y cucarachas. Lo peor, según un experto, es que en buena parte las precarias condiciones de los penales se deben a la fraudulenta venta de un terreno de los internos en la zona de Sarco. Por ello, exhortó a los ministerios de Gobierno y de Justicia a impulsar el proceso contra quienes realizaron la transacción, tomando en cuenta que los delitos patrimoniales no se extinguen.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: