Canto a Capinota en su aniversario

Cañahuecas, chilijchis, molles e higueras son el marco de la avenida de Patay parte que conduce al Río Arque

El autor del poema “Canto a Capinota”, el Dr. Jorge Larraín Rojas, ya fallecido, fue el hijo mayor de los esposos Manuel Larraín y Antonia Rojas, cuyo hogar se asentó en nuestro valle a principios del siglo XX. La pareja fue progenitora también de los hermanos: Eliodoro, Max, Antonieta, Augusto, Flora y Víctor Larraín Rojas, quienes, a su vez, dieron origen a varias notables familias del pueblo. Varios de estos hermanos conservan aún sus bienes patrimoniales en Capinota, y los otros, emigraron por distintos rumbos del país donde los descendientes se distinguen por sus logros profesionales, y sobre todo, por su acendrado amor al terruño donde nacieron los padres.

El poema “Canto a Capinota”, transcrito digitalmente para este medio de difusión, fue enviado por los esposos Dr. Hugo Jiménez y Dra. Julieta Larraín, hija del poeta. Probablemente, fue escrito entre el 1960 y 1970, contiene reminiscencias a pasajes de verde colorido del poema “Romance Sonámbulo” de Federico García Lorca (1898 – 1936), y del pintoresco poema “La Agricultura de la Zona Tórrida” del venezolano Andrés Bello (1781–1865), pleno del sentimiento virgiliano de la naturaleza, sabroso en tipos y costumbres criollos. Fue escrito así:

                        

                          CANTO A CAPINOTA

                                  VÍA LÁCTEA

Autor: Dr. Jorge Larraín Rojas

 

Capinota mullida alfombra de verdes alfalfares,

Montes, serranías, algarrobos, espinas y kactus en flor.

Rubio trigo maduro en los campos.

Al ardiente silbido de vientos con notas de kena,

Ejércitos de maíz y cebada flamean sus ponchos de oro y plata,

Bajo el dorado sol de invierno.

Durazneros, naranjos y limoneros en flor.

Dulce afán de mis alegrías.

Tierra morena de mis ensueños.

Beso de estrellas con sus cantares de luna verde.

Capinota, guapa campesina olor a pasto recién cortado.

Joven india quinceañera, bella y alegre.

Linda pollera de antawaras ciñe tu cintura espigada.

Girón del cielo es tu reboso.

Son tus ojos negras noches tenebrosas, tinieblas de soledad.

Cascada de tus cabellos, negros viñedos sin fin.

Risa roja tu boca, de uvas guindas en sazón.

Son tus senos dos púdicas chirimoyas;

Clavadas en el romántico corazón.

Noble señora campesina, te levantas altiva y serena.

A las faldas del poético Pokotaica.

El imponente cerro Lucusa, es tu caballero de honor.

Ostenta en su pecho la banda del arco iris:

Rojo, amarillo y verde. Simbolizan los colores de Bolivia.

Tus anchos y bravos ríos, Samancha y Arque.

Serpentean como boas venenosas.

Se acarician con gruñidos y ronquidos de vieja suegra.

Cantarinas de aguas turbias y cristalinas de humildes acequias.

Con perfumes de azahares y sauce moras.

Envolvieron nuestra púdica infancia.

A donde está de aquel entonces tu radiante y alegre juventud.

En qué pirámide de realizaciones gloriosas….

Con amor te evocan unos…. y otros….

En qué ángulo más doloroso su impío destino.

Con golpes duros llena de sombras su amargo existir.

Multicolor aguayo de estrellas sobre tu limpio cielo azulado;

Y tu ardiente sol de octubre.

Calienta la tumba fría de nuestros padres.

Que en paz descansan en el panteón de nuestros abuelos

Verdes higueros y románticos de mi tierra.

Bajo tus ramas sin flor, se arrullan los tortolitos.

Cantan y lloran sus amores y los nuestros.

Viejos molles de huertos y caminos, nido de golondrinas,

Trinar de jilgueros, tordos, pichitankas y chiru-chirus

Musical martilleo del carpintero.

Alegres trinos y aleteos sobre los rojos tejados,

Del telegrafista wakichikuy wasiyoj,

Anunciando visitas o llegada de parientes.

Todo un perfecto ingeniero el incansable hornero,

Su hábil plomada y su artístico pico;

Con cuanto amor y cariño deja bien vista su morada.

Alegre eleva sus trinos al cielo, sin importarle siquiera

La codiciosa mirada con que atisba el rojo comunista tarajchi.

Noches claras y oscuras. Serenata de ranas y grillos,

Llana y simplemente mistifican nuestro ser.

Papawayku, mote de haba, quesillo y miscka chojllu.

En las tibias tardes de Navidad.

Verde Capinota, verde. Verde yuyo, verde pampa.

Verde de mis querencias.

Raíz fecunda y generosa. Ni importa quien llega hasta tus lares.

Abres tus brazos maternos, como los brazos de Cristo.

Que nunca se cierran.

Verde Capinota, verde. En este día PRIMERO DE OCTUBRE.

Se hincha mi corazón y te canta versos.

De mis días primaverales.

En las ramadas tendidas sobre las húmedas chikipampas.

Los cantores de mi tierra, en chicha, huarapo, vino y aguardiente.

Mojan su garganta masculina,

Y cantan orgullosos a tu verde hermosura.

Wayllunkas de Todo Santos, frutilla y wuypaylala hasta San Andrés.

A los traviesos contrapuntos juguetean con el viento.

Multicolor de polleras vienen y van en el aire.

Flotan como mariposas en flor,

Cantando en los lazos del amor.

Viejos techos de mi pueblo.

Canto de gallo en los corrales.

Ladrido de perros guardianes.

Blanca torre de mi Iglesia.

Repique de campanas campesinas.

Llamando a oración;

Llenan de paz el alma.

Se anuda la garganta.

La emoción conturba.

En las pupilas humedad de rocío.

Recuerdos, añoranzas de seres.

Y de cosas, que nunca volverán.

Verde calle de sauces, verde,

Corazón y espíritu hecho sauce.

Cuanto romance, amor y dolor.

Tus altas y frondosas ramas arrullaron.

Bajo tu sombra cuantas veces acuné

Mi primera juventud.

Y cuantas veces tu fresco rocío colmó la sed

Del ardiente corazón.

Tus largos brazos verdes en actitud piadosa.

Daba sombra y frescor al peregrino viandante.

Hoy te miro, te veo y te evoco tristemente….

Han cortado tu hermosa melena nueva olera.

Y tu tronco piadoso.

Ya pareces un indio Sajpayeño destroncado.

Y el pelo mal cortado.

Humildes sauce llorones gachas las cabezas

Tu triste mutilación, lloran silenciosos.

Carnaval de mi pueblo, locura de juventudes y viejos.

Cumbres y laderas se visten con sus aguayos de fiesta.

Chakapata, fuiste Candombé de ponchos y polleras girando.

Repique de taconeos como redoblante,

En tu entablado de mistura, confite y serpentinas

Verde Capinota, verde.

Tu ancho pecho de verdes campiñas.

Y tus vigorosos brazos de cemento.

Abre nuevo horizonte de sólido porvenir a la patria.

Hoy esperas silenciosa y humilde, sabes que mañana

Se escribirá tu nombre en las páginas de la historia.

Verde Capinota, verde. Provincia residencial.

Noble señora de abolengo.

Raíz y cerebro de hijos ilustres:

En este día Primero de Octubre (Tus hijos)

Beneméritos de la Patria

Valerosos héroes del Chaco.

Vigorosos campesinos.

Vibrantes juventudes.

Letras, ciencia y arte.

Se ponen de pie con el puñal en alto.

Para rendirte homenaje.

Y decirte con el alma sana.

Salud Capinota, Salud.

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1 Response so far »

  1. 1

    Ruben Maldonado said,

    Felicito al autor.

    Bella poesia, describe perfectamente los valles de mi pueblo y el clima mundialmente conocido de eterna primavera.
    Saludos Ruben Maldonado Urquieta


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