Iglesia de Capinota adquiere apariencia de una gruta escondida

Por Antonio Rocabado Q.

Iglesia principal de Capinota al inicio de la edificación adyacente de varios pisos (detrás de las calaminas). Visual desde una esquina de la plaza 1º de Octubre.

Las fotografías adjuntas al presente escrito son suficientemente claras y conmovedoras, como para ilustrar lo que actualmente sucede con muchas construcciones urbanas de Capinota, que al influjo del aumento de población y de recursos económicos, se producen resultados desastrosos en materia de preservación de importantes valores estéticos. 

En la primera fotografía adjunta, tomada al inicio de la construcción del edificio aledaño a la principal Iglesia Católica de Capinota, y que tendrá varios pisos de elevación, todavía se podía apreciar la fachada completa del santuario, e incluso, aun se podía divisar al fondo la silueta del emblemático cerro de Pokotaica. 

En la siguiente fotografía, el edificio señalado que se erige adyacente a la Iglesia, en el predio que fue de la familia de Don Darío Márquez, al avanzar constructivamente hasta tres pisos en pocos meses, definitivamente, ya no permite una visual íntegra de la fachada del templo católico. 

La iglesia de Capinota desde el mismo sitio de toma, tras la ejecución de tres pisos de la construcción adyacente. Evidente estorbo para la visión del templo.

Esta curiosa situación de caótica permisividad de construcciones elevadas alrededor de la Plaza “1º de Octubre”, de licencias constructivas sin consideración alguna a un ordenamiento de elevaciones y de estilos arquitectónicos, sin duda, conducirá indefectiblemente a que estructuras primigenias del centro urbano, como el caso del templo de Capinota, luzca cada  vez más alejado de la plaza. Y adicionalmente, en el estado actual de acontecimientos, existe la inminente posibilidad de un nuevo edificio de varios pisos en el otro terreno colindante al templo. En tal caso, la Iglesia de Capinota quedaría irremisiblemente más escondida aún, en el fondo de un callejón, cual si fuera una recóndita y recatada gruta. 

La Iglesia de Capinota, es una edificación monumental para los estándares locales, se rigió por la clásica norma de disponerla cerca de uno de los contornos de la plaza principal. Incrustada o adosada estrechamente entre otras edificaciones, permite un acceso despejado a la puerta principal, favoreciendo la afluencia de fieles hacia una larga entrada para las procesiones, y con esto, se procuró obtener una plaza más amplia delante de la puerta principal del templo. 

Emplazado de esta manera el santuario, en un sitio poco frecuentado del centro cívico capinoteño, como  esquivando las direcciones de tránsito, y así mismo evitando el tráfico por los ejes del centro de la plaza, se logró una multiplicidad de agradables impresiones artísticas. Así ubicado el templo, estuvo mucho tiempo sin obstrucciones a la libre dirección visual, como aquellas de los frondosos árboles que alguna vez crecieron en la plaza a la usanza colonial, y que para algunos fieles de la iglesia perturbaban el pleno goce de la fachada del templo.  

La fachada de la Iglesia de Capinota tiene un estilo dominante gótico, con algunos caracteres del Renacimiento español. Este estilo fue impuesto nítidamente en su última construcción que fue renovada en diversas ocasiones, y esto sucedió a mediados del siglo pasado, al influjo de un aggiornamento de la curia romana que reemplazó el fastuoso ornato de las iglesias católicas, particularmente de su interior, antes decoradas conforme al gusto churrigueresco de sus retablos, que tuvieron gran éxito en Sudamérica.

La portada del templo está configurada como una torre de homenaje dominante, donde el material es fuerte cantería que le da un tono de austeridad majestuosa. Consta de dos cuerpos robustos sobre los que descansa un campanario de base cuadrada con un total de 12 ventanas abiertas en forma de arcos apuntados y una cubierta de pabellón con faldones triangulares rematados en una esbelta cruz latina metálica. En la vertiente frontal de la cubierta está colocado un costoso reloj alemán marca “Junhans”, donado por el club de Leones capinoteño del 1972 y que nunca funcionó por falta de un adecuado mantenimiento.  

El primer cuerpo del frontis indicado consta en esencia, de una hermosa puerta de madera que es la entrada principal, ornamentada con orlas y talla, y con un conjunto de molduras pétreas en 5 niveles que decoran el arco ojival en su paramento externo, acompañando a la curva en toda su extensión hasta terminar en las impostas. El segundo cuerpo, encima del anterior, tiene un ventanal también en ojiva con un marco de piedra labrada; el ventanal contiene dos cruces en tau bífidas construidas con dovelas, ubicadas delante de un vitral de varios colores un tanto opacos. 

Ambos cuerpos centrales están ceñidos por pilastras o antas de piedra labrada. En los extremos de la fachada se erigieron también dos esbeltas torres de sección cuadrada que rematan en dos pequeños campanarios de tamaño decreciente, dispuestos uno encima de otro, conteniendo ventanas abiertas formadas en arcos agudos en cada uno de sus frentes; sus cubiertas piramidales a cuatro aguas sostienen en sus puntas otras cruces latinas.

Para darle mayor relieve al primoroso frente pétreo, entre las torres extremas y las pilastras se tiene una fábrica vista de sillares trabados con mortero, asentados en hiladas de abajo a arriba. En estos muros, a cada lado de la puerta principal, se dispusieron sendos rosetones calados, con encaracolados metálicos delante de vidrios rojizos. Todos estos ornamentos son propios de la arquitectura gótica, como también son las cornisas de remate en el coronamiento del edificio, las molduras a bocel en sentido horizontal, y los frisos con una tracería de figuras geométricas talladas en la piedra, características de la ojiva gótica.       

La fachada de la Iglesia de Capinota produce alguna sensación admirable si nada estorba la visión de esta noble entrada principal. Así dispuesta, era motivo para que se pudiera atestiguar el efecto de inmensidad que se producía por su proximidad a una plaza relativamente pequeña. El frente del templo, de grandes sillares claros y uniformes, parecía ganar en dimensiones tanto por su antagonismo con la limitada plaza, como por la instintiva comparación con el tamaño de los transeúntes. En suma, cada fachada notable tiene su plaza peculiar, y viceversa, cada plaza su fachada monumental, estribando aquí su verdadero valor.

Si crece un pueblo y su riqueza aumenta se igualan y pavimentan sus plazas y sus calles. Algunas estructuras quedan en los sitios de siempre, y si se las sustituye por otras más vistosas, tampoco por ello cambian de lugar, teniendo cada uno de estos lugares su significación y su historia. Si todo se ejecutase de esta manera, tendríamos una plaza principal digna de perenne admiración. Pero el mezquino espíritu de la época se opone contra la construcción clara y perdurable, hasta que todo se dispersa y se pierde.

Esperamos que siempre se tenga presente la descripción de la Iglesia de Capinota, que no es sobria ni clásica como quisiéramos que lo sea, pero proviene de alguien que no se limitó sólo a retratar estructuras con su pluma, sino que colaboró en su momento en la parte más bella de varias estructuras de la Alcaldía Municipal. 

Como consecuencia de las anteriores observaciones, sin poner en primer término el punto de vista crítico, nuestro propósito es que los habitantes de Capinota estén plenamente conscientes de vivir en una población histórica  —-si bien no plena de monumentos, iglesias, y palacios—-  por la belleza de sus paisajes, huertas y acequias, por la configuración urbana original, y por el crecimiento con gran consideración a sus raíces agrícolas, la campiña es única en Bolivia.

Nuestro propósito primordial es analizar las disposiciones urbanas antiguas y modernas de Capinota, en el sentido estrictamente técnico y artístico, para intentar descubrir los motivos de agrupación antiguos que produjeron armonía y muchos encantadores recuerdos. Procurando encontrar soluciones urbanísticas que nos rediman de los actuales sistemas de apiñamiento de edificios y casas, donde reina la confusión y pesantez en las construcciones.

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4 comentarios so far »

  1. 1

    Orietta Balderrama said,

    No es posible que las autoridades no hagan nada al respecto, Capinota es un pueblo y deberia mantener sus construcciones como tal, nadie esta en contra del desarrollo pero debemos conservar la arquitectura tipica de un pueblo que hace que se vea mas atractiva, donde estan las autoridades y las instituciones civicas que no hacen nada al respecto???

  2. 2

    Campos Luis said,

    Es lamentable que las autoridades hayan permitido esa construcción que borra del mapa la fachada de la Iglesia. Se entra casi dos metros al atrio y hace que pierda su forma rectangular. Las autoridades debieron haber expropiado esos pocos metros, pero….ya sabemos. Tampoco los curas dijeron nada. Se dejan encerrar y no utilizan el púlpito, en que piensan?.

  3. 3

    Raul said,

    Por eso ya no me gusta capinota, paso de ser un pueblo super colonial, de buen gusto y con gente educada a ser una poblacion vulgar, una lastima.

  4. 4

    siwar mamani said,

    A pesar de las objeciones dispuestas por autoridades cívicas, sociales y personas que aprecian el patrimonio histórico, la obra cuestionada siguió en su construcción. Y quienes se encargar de la administración de la cosa pública y que tienen entre sus principales tareas; respetar, cuidar y sobre todo resguardar el patrimonio cultural no han movido ni un solo pelo de voluntad al respecto.


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