Baile, ch’alla y tinku caracterizan al carnaval capinoteño

Alegres carnavaleros hacen uso adecuado de su imaginación para transportar una buena chicha

Alegres carnavaleros hacen uso adecuado de su imaginación para transportar una buena chicha

Pasó el tan esperado carnaval capinoteño y dejó una gran resaca en cada una de sus actividades. Es un carnaval con agenda propia, ya no es el carnaval de antaño con aire campestre, cuando se bailaba y festejaba toda la semana y se pasaba de una comunidad a otra para visitar a los parientes o amigos, para coplear, bailar con plantas de maíz al hombro y presenciar el Tinku, que acontecía por lo menos en cuatro lugares.

Ahora el carnaval se centra en el festejo del día domingo, cuando hacen su presentación las principales comparsas, que con alguna anticipación se prepararon para este día central del carnaval capinoteño. En los últimos años han aumentado las comparsas con carros alegóricos y representaciones de las más raras y diversas. Casi todas ellas preparadas con mucha habilidad y utilizando cañahuecas y cartón, forrado con papel lustre.

Sin embargo, como siempre, los grupos que predominan son los improvisados, que al calor del baile y la farra utilizan cualquier indumentaria para disfrazarse y participar en la “entrada”, que ahora se llama corso. Se pueden ver disfraces de mujeres, cholitas, espantapájaros, vagos y hasta de espíritus de barro (mayu almas). Cualquier cosa es conveniente para entrar bailando.

Un buen número de comparsas presenta una reina, que normalmente entra bien protegida, en medio de una cubierta de malla de alambre, so pena de recibir una andanada de globos, muchos de ellos dolorosos. De cualquier manera no hay reina que no salga mojada por completo, por lo que se le recomienda entrar en bikini.

Un adulto mayor festeja con su pareja a la antigua usanza

Un adulto mayor festeja con su pareja a la antigua usanza

Los tradicionales “bailes del mercado” (eran siempre tres) han sido reemplazados por bailes en locales privados, generalmente galpones grandes donde se reúnen los más jóvenes para seguir bailando, pero que no tienen el alcance ni la pluralidad de los famosos bailes del mercado. Sin embargo, así como se retomó la entrada desde la zona del Molino, así también se intentó este año retomar la “fiesta del mercado”, pero el intento fue impedido por las comerciantes que lo bloquearon desde temprano para evitar lo que consideran un atropello a su higiene y sus intereses. La fiesta, entonces, buscó otro refugio.

El lunes el pueblo se vació y casi no se vio actividad alguna, salvo algunos encuentros de amigos en casas particulares. Por el contrario, al día siguiente, como en todo el país, se celebró el martes de ch’alla, que es la fiesta de guardar más importante del año. Todo el mundo hace su ch’alla, ofrenda sus bienes a la pachamama o a la virgen, con cohetes, serpentinas, alcohol y comida. Cientos de transportistas se fueron alrededor de Wasa Mayu a realizar su ch’alla en las cercanías de la capilla que le fue construida a la virgen. Este día, que comienza calmo, suele terminar con grandes libaciones.

El cierre de carnaval se sucede en el Tinku de Sack’amalla, donde acuden jóvenes de las diferentes comunidades a lidiar con el chicote: látigo largo que sirve para pegar en las piernas del oponente. Normalmente el desafío consiste en dos golpes de cada lado en la misma pierna descubierta del oponente. Éste es miembro de otra comunidad. Recordemos que eran tradicionales los combates entre capinoteños e irpairpeños, que terminaban en una gresca general. Ahora esto se evita porque existe mayor control policial. En este año hubo patrocinio de la Alcaldía, con amplificadores, locutor en quechua y hasta premios. Considero que para la premiación el jurado ha tenido que vérselas en problemas, porque un buen número de los combatientes no tenían la suficiente puntería para asestar en la pierna del oponente debido al desequilibrio producido por el alcohol. De cualquier manera, vimos un renacer de la fiesta del Tinku, con gran cantidad de comunarios y de público asistente, generalmente del mismo pueblo, porque los turistas ahora son, en su mayoría, del día domingo.

Un curtido combatiente del tinku hace puntería con su látigo para asestar en la pierna del desafiante

Un curtido combatiente del tinku hace puntería con su látigo para asestar en la pierna del desafiante

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