Falleció nuestro “Chuncho” Verduguéz

Por Antonio Rocabado Q.

Fotografía tomada hace nueve años, en la que El Chuncho posa risueño con otros amigos que cotidianamente se reúnen en la Plaza “1º de Octubre”.

Fotografía tomada hace nueve años, en la que El Chuncho posa risueño con otros amigos que cotidianamente se reúnen en la Plaza “1º de Octubre”.

El martes 07 de mayo de 2013, precisamente al día siguiente de cumplir 88 años de edad, en la ciudad de Oruro donde al fin tuvo que permanecer obligado por las circunstancias de su delicado estado de salud, falleció el Dr. José Verduguéz Villarroel, un connotado capinoteño de cepa que llegó a ocupar el cargo de Prefecto del Departamento de Oruro. Allí mismo, en Oruro, transcurrió la mayor parte de su vida profesional como abogado.

Asimismo, José Verduguéz V., “el chuncho”, será siempre recordado por otra de sus facetas personalísimas: su esplendoroso aporte al deporte nacional como basquetbolista. Junto a sus hermanos fue protagonista de varios momentos de oro con la casaca de la selección de Bolivia, en celebradas contiendas de básquet  tanto en el interior como en el exterior del país.

Sin embargo, a José lo que más le llenaba de orgullo era mostrar las diversas crónicas deportivas en su honor, sus recortes de prensa cuidadosamente archivados, y muy especialmente, el relato de su desempeño en una memorable jornada de jugadores nacionales enfrentando a los otrora mundialmente famosos basquetbolistas “Harlem Globe Trotters”. En esa oportunidad, a contrapunto del guión preestablecido de dejarse hacer payasadas por estos norteamericanos disfrazados de cholas, terminó haciéndoles varias truculencias y fintas propias de su estilo, que arrancaron mayores aplausos del público que los mismos nuevayorkinos, abandonando finalmente la cancha en hombros de sus admiradores.

Un recordatorio de algunos aspectos notables de su personalidad fue preparado en el blog www.capinota.wordpress.com el pasado año. No obstante, en estos tristes momentos de congoja por el amigo, deseo hacer otras remembranzas y un retrato del personaje con el que tuve el privilegio de disfrutar momentos de solaz inolvidables, tanto en Oruro como en el terruño natal.

Verlo alargado en su lecho de muerte, el pecho sosteniendo sus manos cruzadas, ha debido ser intolerable, porque yo no podría imaginar estático su cuerpo grandulón más que siempre inquieto; lo veré levantarse de pronto de la mesa donde se departía entre amigos con frías cervezas, para posteriormente, siempre regresar con bromas aún en las noches más frías de invierno, y en pleno fragor de la fiesta, ponerse a danzar a nuestro alrededor levantando polvo, con un cántico folclórico quechua entonado por él mismo.

Una de las últimas fotos del Chuncho, tomada en noviembre 2012 frente a su casa en la plaza de Capinota

Una de las últimas fotos del Chuncho, tomada en noviembre 2012 frente a su casa en la plaza de Capinota

Nunca olvidaremos las veladas en que nos contaba historias fantásticas de su invención, recordando sus andanzas y anécdotas frutos de su deslumbrante imaginación socarrona.

En 1985, empezó en Oruro una amistad que bastante tiempo tardé en creer. Por una parte, José imponía por su presencia física, su corpachón atlético, y su especie de boconería fanfarrona; por otra, como amigo que fue de mi padre yo aparecía con una edad como de su hijo. Sin embargo, me fui convenciendo de la verdadera amistad con las invitaciones a tertulias en su domicilio, en su bufete, departiendo bravatas con amigos comunes. Poco a poco nos dimos cuenta de que seguíamos derroteros semejantes hasta en la política nacional imperante en esas épocas.

José era un hombre amante de la vida, por un buen tiempo disfrutó también de la buena bebida y de la belleza de las mujeres. Tímido, y a veces poco discreto, cuando se rompía el hielo y empezaba a divagar era el amigo más cariñoso. Con sus charlas que se convertían en relatos ilusionantes estaba muy lejos del pesimismo imperante de los tiempos que corren. Absolutamente no era un ser mezquino ni un tacaño.

En los últimos años, su vida quedó marcada definitivamente por el súbito deceso de su hija Sandra, y desde entonces repetía sin cesar que el dolor de perder a un hijo no acaba nunca.

En fin, todos los hombres son mortales. Hay que aceptar la muerte de nuestro “Chuncho” como la que puede sobrevenir en cualquier momento a cualquiera de nosotros. Para los que lo conocieron entrañablemente, no queda sino derramar lágrimas en la añoranza, como también, depositar ramos de flores en su tumba.

3 comentarios so far »

  1. 1

    alvaro frontanilla marquez said,

    Paz en su nueva morada, a su familia nuestras mas sentidas condolencias, el pueblo de capinota pierde un icono, al Dr.verduguez se lo recordara como un excelente profesional, destacado deportista y un amigo entrañable bonachon y picaresco .

  2. 2

    Nelson Saba Villarroel said,

    Lamentable el fallecimiento del emblemático capinoteño chuncho Beduquez como se lo conocía, no tuve la oportunidad de tratarlo mucho, más, por referencias y comentarios de mi madre sabia de él, en todo caso mi más sentido pésame a su familia y que en paz descanse.

  3. 3

    alvaro frontanilla marquez said,

    Estimado Nelson y amigos entrañables capinoteños, Chuncho Veruguez, durante su juventud junto y su hermano Rene, llenaron de gloria el deporte Nacional y en particular el Orureño, integraron la seleccion Nacional de basquet siendo figuras descollantes en este deporte, nacidos en Capinota nos dieron la oprtunidad de enorgullecernos , por ello creo que es justo que brindemos un reconocimiento publico a este emblematico capinoteño.- Sin embargo creo tambien que un pueblo sin historia es un pueblo sin alma, y la historia se la trasmite a travez de estos medios escritos para las generaciones venideras, por ello me permito nombrar a capinoteños iconos que nos dieron identidad cultural y lastimosamente quedaron en el anonimato, veamos como ejemplo, Doña Guadalupe Frontanilla, Don Domingo Pereyra, pujante religioso, Don Roberto Mendizaval,Maetro del armonio, Don Hugo Rocabado,gran dirigente civico, Don Juancito Vera, el maestro de la mandolina, Don Luis Torrez, permanente secretario de la judicatura capinoteña,DOÑA Inicha, la vendedora de los riquisimos apis, Don Jose Diogenes Marquez, etc, etc, ahora invito a los lectores si podrian seguir enrriqueciendo esta lista que sin duda sera interminable, Capinota fue y es cuna de muchas personas de real valia que trabajaron por su pueblo y por la nacion entera, lastimosamente pasaran desapersividos en la historia si nosotros somos ingratos, pero estoy seguro que hoy los capinoteños saldremos de este letargo y haremos que nuestro pueblo recupere su sitial. Nuevamente Paz y Gloria para nuestro amigo Chuncho.


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