¿Justicia ordinaria o justicia popular?

El terrible drama que se ha vivido en los últimos días en Capinota a causa del asesinato de una niña de 13 años, nos hace revivir la muy actual discusión sobre la aplicación o no de la justicia popular, ante la ineficiencia de la justicia ordinaria.  Ya en Capinota en anteriores ocasiones se ha recurrido a la justicia popular, que generalmente acaba en linchamiento público.

En un artículo previo, cuando relatábamos el incremento de la delincuencia y el pandillaje ya hicimos una advertencia sobre las posibles reacciones de las comunidades que habitan el valle capinoteño. Estas pueden ser estimuladas por cualquier evento que provoque la ira popular.

En la ocasión, los comunarios reunidos y venidos de todas partes, estuvieron a punto de linchar a la primera mujer apresada por la turba en Sackamalla, quien imploraba a gritos que no la mataran. Probablemente el hecho de portar a su niño de pocos meses de vida, fue el hecho que la salvó de ser quemada.

Al día siguiente, cientos de pobladores, pedían la justicia inmediata, que fue evitada gracias a la acción policial, pero sin dejar contenta a la gente que reclamaba. Anotamos este hecho, porque, como van las cosas y el incremento del pandillerismo, en cualquier momento pueden darse reacciones, que no siempre son controlables.

Pobladores iracundos piden la entrega de los presos (Foto de Opinión)

Pobladores iracundos piden la entrega de los presos (Foto de Opinión)

A continuación, transcribimos lo escrito en Opinión  (15/06/2013 | Ed. Imp) con el título de “Capinota exige justicia”: “El cabildo realizado en Capinota resolvió exigir al Gobierno la creación de un ítem de fiscal exclusivo para Capinota, porque el que les fue asignado atiende a cinco municipios y todo el tiempo está de viaje, atendiendo casos de otras localidades.

“Estamos cansados, nunca hay fiscal acá, va a Tapacarí y a otros lugares, pero cuando gente con plata le llama, aparece como sea. Sólo para los humildes no hay justicia y lo vemos una vez al mes, eso se tiene que terminar”, advirtieron los dirigentes capinoteños.

También se quejaron porque la Fiscalía tenía una oficina en el Juzgado de Capinota, pero ahora se trasladó al coliseo donde ni siquiera tiene teléfono fijo. “Si hay recursos deben invertir en lo que el pueblo necesita que es justicia, por eso exigimos fiscal y oficinas, además que les den material. El fiscal ni bolígrafo tiene, hay que llevar para firmar”, describieron.

El fiscal asignado a Capinota, César Pedro Adrián, explicó que tiene muchos casos por atender en los municipios vecinos, pero que hace su mejor esfuerzo para no descuidar los casos. Fue rechiflado y llovieron tomates. Los pobladores denunciaron también a un policía de apellido Zenzano, al que sindican de hacer cobros indebidos a todos los comunarios.

“Ni los estudiantes se salvan, para a las motos y les saca plata, no queremos más corruptos en este pueblo, que se vaya ese policía, que nos den un fiscal exclusivo o vamos a ir a bloquear caminos y la Fiscalía de Distrito desde la próxima semana”, advirtieron”.

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