Fin del Carnaval: Tentación en Sak´Amalla

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Un joven con gorro de rapero acepta el desafío del contendiente y levanta el látigo para dar el primer chicotazo

Por: Siwar Mamani

Desde tiempos inmemoriales como establece la tradición del carnaval capinoteño, el gran Tinku de Tentación se realiza en la localidad de Sak’amalla, cerrando una semana de diversos festejos populares que tuvieron lugar en distintas comunidades aledañas a la capital provincial.

De la organización se encargaron la Junta de Vecinos de Sak’amalla y los jóvenes de los equipos de fútbol Sak’amalla (varones y mujeres) y el auspicio estuvo a cargo del Honorable Gobierno Autónomo Municipal de Capinota, mediante la Dirección de Desarrollo Humano y Social en su área de gestión cultural.

A la primera hora de la mañana (06 am) del domingo 09 de marzo de 2014, el estruendoso estallido de una dinamita dio inicio a las actividades previas al gran “Tinku”. Entre las actividades destacadas estuvieron el partido de fútbol que disputaron dos equipos, conformados por jóvenes del lugar y de los barrios circundantes. Mientras que las qhateras (vendedoras) iban llegando a los lugares señalados el día anterior, para instalar sus carpas y yanthuchas, bordeando el escenario deportivo.

Chicote en mano los dirigentes del evento ingresan al centro de la cancha después de anunciarse el comienzo de la actividad central, el esperado Tinku de Tentación. Personas de todas las edades y provenientes de las comunidades más alejadas se congregan a orillas del círculo demarcado para restringir a los espectadores.

Un joven temerario entra en el círculo, recoge el chicote y lo extiende en el suelo, se dobla el pantalón hasta la rodilla, pone la punta del chicote muy cerca del pie y deja su mango en dirección del potencial rival. Con el valor que la chicha le otorga, espera erguido y con las manos cruzadas a que venga el ofendido, remangado el pantalón a la misma altura que su desafiante, recoja el mango del chicote para dar inicio al “Tinku Sak’amalla 2014”.

Niños y jóvenes juegan con globos y agua en medio de vendedoras que ofrecen diferentes comidas y bebidas

Niños y jóvenes juegan con globos y agua en medio de vendedoras que ofrecen diferentes comidas y bebidas

El auspiciante y los organizadores prepararon incentivos económicos: 30 Bs. para el mejor y 10 Bs. para el peor tinkudor del evento. Los premios fueron entregados después de habérseles registrado el nombre completo y la firma del participante, según reglamento dispuesto por la Alcaldía. En el modo de calificación, el que demuestra mejores habilidades chicoteando se gana los aplausos del público y el que hace notar carencia de las mismas habilidades es lapidado por una lluvia de globos con agua.

El tiempo y el clima transcurrieron favorables a las necesidades de todas y todos los que asistieron con las distintas ventas. Se vendieron chicharrones, ch’anqas, frutas, rosquetes, cerveza y otros; los que no pueden faltar son los niños y niñas que aprovechan la fiesta para ganarse algunos “quintos”, vendiendo globos con agua. Favorable también fue para los que disfrutaron de la rica chicha. De este modo despidieron el “Carnaval Capinoteño 2014”, cantando coplas propias de nuestro acervo cultural.

Por costumbre la gente esperó el encuentro deportivo ya tradicional y conocido como “Futbol Bufa” en el que los jugadores de los equipos rivales se enfrentan utilizando alguna prenda femenina. Es verdad que las tradiciones populares estén sufriendo algunas trasformaciones o modificaciones para sobrevivir al tiempo, y a los cambios generados por el mercado. Pero está presente en la conciencia de nuestro colectivo social la necesidad de resistir a estos cambios que amenazan la originalidad de nuestra identidad cultural.

3 comentarios so far »

  1. 1

    Edgar R. Claure P. said,

    Cuando mi tiempo de niño (¿alguna vez lo fui?) el tinku se celebraba entre comunidades y con la mayor solemnidad: se trataba de demostrar cuales de sus hombres eran los mas valientes y cual la comunidad vencedora. Esta competencia tenía una fuerte dosis de valor y de crueldad, claro. Solo perdía el que no podía soportar los certeros latigazos del rival y caia, ensangrentado, en medio del ruedo. Pero no había rencor, solo el reconocimiento de la habilidad del rival y respeto entre todos. En medio de tanta violencia había alegría y buen humor. Lo escribí en uno de los relatos de mi libro “El valle encantado”.
    Ojala recuperemos la pureza de ese tinku y la nobleza de sus motivos.

  2. 2

    Mincho said,

    en mis tiempos el tinku lo realizaban rivalizando entre comunidades, no se si sigue esa forma ? y el tipico papalo que cada año salia a tinkur con quien sea … ajajajaa

  3. 3

    Siwar Mamani said,

    Don Edgar. Soy mienbro del Centro Cultural Capinota y deseo hacerle una propuesta acerca su libro “El valle encantado”. Una reedición sería lo más oportuno para reforzar el momento cultural que se está viviendo. Y acompañar a las nuevas generaciones en la busqueda de una identidad cultural a tarvés de la memoría y la narración.


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