Archive for julio, 2015

60 kilómetros o 35 rompe muelles para llegar a Capinota

En Charamoco se están refaccionando los rompe muelles, y hasta los están pintando

En Charamoco se están refaccionando los rompe muelles, y hasta los están pintando

Si usted quiere llegar a Capinota, puede contar la distancia en kilómetros o en rompe muelles. En la primera unidad existen aproximadamente 60 Km., que se dividen en dos partes. Los primeros 31 Km. los hace sobre el camino a Oruro, hasta atravesar el puente de Parotani. Los siguientes 27 los hace sobre el camino de cemento rígido que lo lleva hasta Capinota.
Esta distancia se podría hacer en una hora, pero por el momento esto nos es posible por el camino de doble vía en construcción, y por los numerosos rompe muelles que se han colocado en todo el trayecto.
Los rompe muelles son domos de cemento o metal que se colocan en el camino para regular la velocidad y controlar a desaforados chóferes que corren sin ningún tino ni educación. O sea, son un instrumento de educación vial forzado. Frente a estos los conductores deben disminuir la velocidad para cuidar su vehiculo, más si llevan peso. Los que transitan desde Capinota vienen cargados de cemento o piedra caliza.
Hemos contado desde la salida de Cochabamba alrededor de 35 rompe muelles, gran parte de ellos colocados por la ABC de caminos y, el resto, por las alcaldías o los propios vecinos, en afán de protegerse.
Los primeros fueron colocados un poco después de estrenarse el camino Parotani -Capinota, en la recta de Charamoco, después de un accidente donde se mezclaba el exceso de velocidad y el alcohol, y que se llevó la vida de dos peatones. Desde entonces, pareciera que cada accidente termina en la construcción de un rompe muelle y de una cruz, para señalar el lugar del accidente. Las cruces con casitas, también están poblando el camino.
Los rompe muelles de la ABC son pequeños y son clavados, tienen señalización. Con el uso se desprenden y se aplanan, especialmente cuando el camino es transitado por camiones de alto tonelaje. Los que colocan los vecinos son de cemento, altos, y no siempre están pintados, lo que puede también producir accidentes. Este es el caso de un chofer que saltó por encima del rompe muelles y aplastó con su vehículo a una señora que volvía de una fiesta de carnaval, cerca del colegio del pueblo.
Antes de entrar a la Blanco Galindo puede haber atravesado unos cinco rompe muelles. En la parte de Vinto pusieron unos 5 en el momento de la construcción del camino y después de algunos accidentes. Ahora han desaparecido por efecto de las aplanadoras.  Cerca de la tranca hay otros cinco, antes y después de ella. Al llegar a Parotani, en la zona de Tajra Parotani y en los aledaños del surtidor de gasolina hay como 13, la mayoría medio destruidos. En la zona de Itapaya hay como cuatro. En la del hogar de las Aldeas de Niños hay uno. En Charamoco, tres. En Ucuchi, dos. Cerca de la tranca de Capinota hay tres. Y de allí al pueblo, como cinco.
O sea, no es fácil llegar de un solo impulso. Debe usar los frenos de manera repetida si no quiere romper sus muelles de verdad.
La pregunta es, ¿cuán efectivo es el mecanismo de erigir rompe muelles para educar a la gente en materia de seguridad vial? Tal vez como protector del peatón pueda tener alguna efectividad; pero es una lástima que las oficinas de tránsito o la población deba recurrir a estos mecanismos para protegerse. En todo caso, si va a Capinota tenga cuidado con correr, puede darse algunas sorpresas.

Anuncios

Leave a comment »

Donde comer en Capinota: el api de Doña Adela

Dando colorido a la plaza del pueblo, Doña Adela vende sus apis calentando la noches frias del invierno

Dando colorido a la plaza del pueblo, Doña Adela vende sus apis calentando la noches frias del invierno

Si no encuentra donde comer o tiene ganas de algo dulce y caliente, especial para el frío, en Capinota tiene la opción de tomarse un rico api en la plaza principal, los días viernes a domingo, a partir de las 20 horas; o muy de mañana, cerca del parque, donde salen los micros.

La autora es Doña Adela, una dedicada señora que se ha especializado en preparar y vender su sabroso producto. Complementariamente suele vender también tojorí o tujuré, pero su especialidad es el api, producto kolla por excelencia, de origen prehispánico y que sólo tiene un parecido con el atole mexicano.

Lo prepara en ollas grandes, donde hace hervir el agua con canela y clavo, y donde va añadiendo los ingredientes de su receta hasta lograr el espeso líquido de color morado o blanco, que lo vende de un solo color o mezclando los dos. El api preferido el de color rojo, que es un sabroso brebaje hecho de maíz morado o culli. El blanco lo prepara del maíz amarillo. A este preparado le añade limón para mantener el color y darle cierta acidez. Finalmente, le adiciona el azúcar. Algunas recetas hablan de añadir pedacitos de cáscara de naranja y un poco de anís.

El secreto a voces es que el mejor maíz es el valluno, el de Tarata tiene prestigio aunque el chuquisaqueño es reconocido como el mejor y más caro.

Esta popular bebida caliente de los bolivianos tiene valor nutritivo y puede constituirse en un buen desayuno alternativo. Es rico en hidratos de carbono y un vaso puede aportar como 200 calorías. Se dice que es rico en antioxidantes y lleva también las proteínas del maíz.

Doña Adela lo acompaña con pasteles o buñuelos. Los pasteles parecen empanadas de aire aunque son de queso. De aire porque el arte radica en que el pastel se infle y parezca de un tamaño descomunal, pero en el fondo es una masa frita muy delgada que se llenó de aire en la sartén cuando es bien manejado.

Ya sabe, siempre hay un lugar para satisfacer sus antojitos y alegrar sus noches capinoteñas de compañía y tradición!

Comments (1) »