De la falta de agua a las inundaciones

El río Arque tiene sus aguas disminuidas por efecto de la deforestación, la erosión, la explotación de agregados y el aumento de la población.

El río Arque tiene sus aguas disminuidas por efecto de la deforestación, la erosión, la explotación de agregados y el aumento de la población.

El mes de octubre es el mes más seco en el pueblo de Capinota. Falta agua en las cañerías de la red de agua de la cooperativa, y falta agua para regar los terrenos de los agricultores. En la última semana esta falencia se dejó notar. El agua para beber venía racionada y no había modo de regar las plantaciones. Los agricultores tenían que  caminar largas distancias para conducir el agua a sus terrenos y cuando lo estaban consiguiendo, los caudales eran desviados para otros terrenos. El agua de riego no era suficiente.

Esto provocó descontento al extremo que los regantes hicieron manifestaciones, acudieron a la Alcaldía y exigieron apoyo y mayor compromiso de las autoridades con la distribución del agua. Criticaron al Alcalde por su compromiso con las múltiples empresas que se van instalando en los ríos para explotar los agregados, incluyendo una explotación municipal. Las explotaciones de agregados hacen que el agua cambie de curso o se insuma en el lecho del rio, sin provocar beneficio para la producción agrícola.

Los regantes organizados tuvieron que ir a limpiar el cauce y reconducir el agua del río Arque desde Orcoma, para utilizarlo casi por completo en el riego de los campos de cultivo. De esta manera llegó un poco más de agua por las acequias.

Pero cuando todo hacía suponer que el tema de la sequía sería un tema de discusión larga, el día 25 de octubre, se vino la primera lluvia fuerte, en el valle y las alturas, y en un santiamén a la sequía le sobrevinieron inundaciones, principalmente en los campos y casas que están al este del pueblo, cerca de la estación y de Pampa Capinota, que son los lugares donde ahora se concentran las aguas por la destrucción de los drenajes y acequias tradicionales, posteriores al pavimentado de las avenidas.

Agosto, septiembre, octubre y parte de noviembre son meses  secos, en los cuales se nota más la carencia de agua.  Parece increíble que esto suceda en un valle que tiene dos ríos que lo bordean. La prolongación del río Rocha, que llega completamente contaminada; y el rio Arque, que ha perdido su caudal, por la deforestación y la erosión, y es insuficiente para regar  y dotar de agua a una población en crecimiento. El otrora valle fecundo está a punto de verse obligado a extremar recursos para sostener su agricultura en decaimiento; deberá ordenar y manejar racionalmente sus recursos hídricos, también a la baja.

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