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LA TIERRA DEL GUARAPO, DESDE EL LARK´A ALLAY DE ANTAÑO, A LA FERIA DEL GUARAPO CAPINOTEÑO.

Por. Miguel Paz Vélez

12733997_1012151132164534_7565516219230571432_nRecorriendo los hermosos parajes de mi pueblo, sintiendo el aroma de la tierra y la fragancia de las frutas, se pueden ver largos tallos de uvas que, enroscándose en los molles se prestan a deleitarnos con sus colores y texturas. Tradicionalmente en Capinota se cultivan cuatro variedades de uva. Entre las cuales están la Negra, Rosada, Blanca y Morada, conocidas también con el nombre de uvas misioneras, ya que en época de la Colonia, fueron los colonizadores quienes introdujeron estas variedades en este valle que durante esa época correspondía al repartimiento de Paria.

Ya pasó el carnaval, los arboles frutales se empiezan a pintar y empezamos a pensar en la Feria del Guarapo. Una manifestación cultural que tiene sus inicios en la época de la colonia, donde los colonizadores instalaron la industria más moderna de la época, los Molinos, que con la fuerza del agua movían enormes piedras, y se encargaban de la molienda del trigo y otros granos. Estos Molinos se extendían desde: Sicaya, Palermo, Irpa Irpa hasta Capinota. En Capinota, el molino de seis paradas que trabajaba durante todo el año, descansaba en semana santa. Esta era la fecha en la que “Todos los estantes y habitantes del pueblo” tenían que salir a limpiar la acequia principal que después de pasar por el molino, irrigaba los campos de cultivo y huertas de todo el pueblo. Para esa ocasión salía el Guarapo. Un delicioso brebaje macerado, elaborado con la producción vitícola de la región que saciaba la sed de los asistentes al “Lark´a Allay” (limpieza de Acequia) y quienes recibían como T´inka los mejores guarapos y deliciosas comidas en una celebración cultural que mezclaba lo productivo, lo social y lo festivo.

La elaboración del Guarapo Capinoteño empieza con la cosecha de la uva que se hace faltando una semana a 10 días antes de pisar. La uva se exprime al máximo extrayendo todo el jugo posible. A este jugo se le denomina caldo de uva. Tradicionalmente este jugo se lo almacena en cántaros hechos de barro, que al cerrarlos herméticamente, empiezan a macerar el jugo de uva. La cascara sirve para extraer el color del fruto, que otorgará las características particulares al guarapo. El cántaro se abre pasando 15 a 21 días. El resultado es el Guarapo Capinoteño, una bebida alcohólica macerada, que además de tener un sabor incomparable, cálido y dulce nos permite conectarnos con la tierra, la naturaleza y nuestro entorno.

La feria del Guarapo Capinoteño se realiza cada año en el domingo de pascua. Es en esta fecha y durante uno a dos meses más como máximo, que se puede disfrutar de este maravilloso elixir. Si bien la Feria del Guarapo Capinoteño se realiza desde hace poco más de 20 años, ésta fue adquiriendo una nueva connotación simbólica a través del tiempo. Ya que no solo se trata de una actividad netamente cultural relacionada a la producción agrícola, sino que también se ha convertido en parte de la identidad cultural de un pueblo, que a través del tiempo supo darle nuevos significados colectivos, y pasó a ser considerado Patrimonio Cultural de Capinota. Desde la Lark´a Allay de antaño, hasta la Actual Feria del Guarapo, Capinota ha sabido mantener y compartir una tradición que se remonta hace cientos de años, y que es parte de la herencia cultural de todo un pueblo, que espera compartir con todos y todas, su sabor, calidez y cultura.

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Etimología e historia del guarapo

La mayor parte de la presente descripción la hemos obtenido en la siguiente dirección de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Guarapo

Etimología

Sólo en Cochabamba y principalmente en Capinota se conoce como gurapo a la bebida proveniente de la primera fermentación de la uva

Sólo en Cochabamba y principalmente en Capinota se conoce como guarapo a la bebida proveniente de la primera fermentación de la uva

Pedro José Ramírez Sendoya la define así: Jugo de la caña.
Trae las siguientes consideraciones etimológicas. “ Et. Cuamanagoto – Huarapu = Taza”, según Wendel. Ta.
Guarepo = Llaman los guajiros a la cal para mascar coca.
En algunos países se denomina huarapo, principalmente en centroamericanos y en el Perú y en regiones de Bolivia como Tarija donde la bebida es de caña.

Guarapo es el nombre que recibe una bebida alcohólica o infusión que varía según la región. Generalmente, se considera guarapo a la bebida que contiene proporcionalmente una gran cantidad de agua, bien sea añadida o por destilación natural. El guarapo se distingue del té y otras infusiones porque no suele ser un preparado de hierbas o flores, sino de frutos, savias o caña. Sin embargo, en algunas regiones puede referirse al té como un guarapo de hierbas o matas, tal es el caso de Venezuela.

De esta manera, en Colombia se denomina guarapo, en hogares comúnmente campesinos de las regiones andinas, a una bebida fermentada o sin fermentar preparada de dos maneras, la primera es la que se obtiene de la miel de caña o de panela. Se puede preparar fácilmente disolviendo la miel o panela en agua y fermentándola usando un tipo de levadura que en el lenguaje popular se conoce como “cunchos” ó “Supias”. Esta levadura es frecuentemente compartida entre quienes producen la bebida. La otra manera y la más común es el resultado de moler la caña de azúcar en un trapiche o molino, la cual puede ser consumida fresca o fermentada. De esta última se obtiene aguardiente bebida típica de Colombia.

En el estado de Tabasco, México el guarapo es una bebida muy popular entre la población indígena chontal, y se consume principalmente durante el Día de muertos o los rezos, ya que se acostumbra ponerlo en los altares. Esta bebida es elaborada con jugo de caña fermentada. Existe también el guarapo de maíz el cual es de color blanquecino, y es creada a través de la fermentación del maíz tostado, la panela y el agua.

En las Islas Canarias se denomina con este término al producto obtenido a partir de la savia de la palmera canaria (Phoenix canariensis), muy común en Isla de La Gomera.

El guarapo de caña es conocido particularmente en Panamá, Cuba, República Dominicana y Venezuela. Es el jugo extraído directamente de la caña de azúcar durante la molienda luego de la zafra y consumido popularmente a forma de bebida refrescante y energizante durante los meses de verano o estación de sequía.

Para los venezolanos, incluso el café expreso mezclado con suficiente agua, o el café colado con mucha agua, lo que lo hace muy claro, es conocido como guarapo, café aguarapado (o apocopado como café aguarapa’o) o guayoyo.

Los Chiricanos le dicen GUARAPO, al agua con raspadura. En la ciudad capital de Panamá, la población de Río Abajo formula el guarapo a base de jugo de Naranjita Estrella Azul con una 1 onza de ron.

En la isla de La Gomera (Islas Canarias, España), se conoce por guarapo al jugo dulce extraído de la Palmera Canaria, con el que se elabora tanto la Miel de Palma como la bebida dulce del mismo nombre.

Sólo en Bolivia el guarapo es de uva. En Capinota, donde más se lo conoce, se lo prepara de uva fresca, que es sometida a fermentación una vez estrujada y sin separar el mosto y el orujo producidos. Normalmente se los vierte en un cántaro de barro cocido que se lo tapa herméticamente con marlos, maderas o un plato cerrado con yeso, y se los hace fermentar durante 22 días a temperatura ambiente. Algunos adicionan agua y hacen calentar previamente el líquido como hasta 40 grados. En algunos otros lugares se lo prepara con pasas de uva.

No existen normas que establezcan los parámetros y estándares de preparación del guarapo.

Las bebidas más parecidas, en países de Latinoamérica, son la chicha de uva y la mistela, que se preparan en Chile y en la Argentina, donde su proceso de elaboración está bien normado, así la chicha de uva la bebida que resulta de la fermentación parcial del mosto, detenida antes alcanzar el 5% de alcohol en volumen y con un contenido no menor de 80 g de azúcar reductor por litro.

A partir de estas consideraciones, proponemos la siguiente definición del  Guarapo: “Producto que resulta de la fermentación parcial del mosto de uva, detenida antes de alcanzar el 5% de alcohol en volumen y – para hacerlo más entendible y práctico- con un contenido de azúcar que no exceda de 5% y no baje de 2%. El guarapo no puede contener adición de ningún alcohol extra, menos el alcohol de caña, en cuyo caso se trata un producto adulterado”.

Historia:

El guarapo original, podría ser oriundo de las islas canarias o incluso fuese ya conocido en la costa de Málaga y Granada de donde la caña de azúcar llegó hasta Canarias y posiblemente ya fuera conocido por los bereberes del norte de África antes de la expansión del imperio romano, como el dulce llamado bienmesabe que proviene de la almendra y que en el continente americano se reconoce como venezolano, la contaminación cruzada de conocimientos en las islas canarias durante la colonización de América como puerto estratégico ha intercambiado términos varios y este caso es uno bastante común.

En el estado mexicano de Tabasco, durante la época de la colonia española en el siglo XVI y con la introducción de la caña de azúcar proveniente del Caribe, los indígenas chontales comenzaron a elaborar la bebida a base de fermentar el jugo de la caña, volviéndose está muy popular entre la población indígena quienes lo utilizaban principalmente en las fiestas y celebraciones.

Para la preparación se utiliza mucho un recipiente de barro cocido semiesférico más o menos de 50 cm de altura llamado “moya”, y para consumirlo se usa otro recipiente fabricado a partir de un calabazo conocido como totumo, el recipiente terminado se llama totuma y generalmente es capaz de contener de 1/2 litro hasta 5 litros o más de la bebida.

La Caña de Azúcar es la planta de la cual se extrae el Guarapo. Si no se deja fermentar mucho tiempo se obtiene una bebida refrescante, energética por el contenido de miel y muy deliciosa. En muchos lugares de Colombia es muy normal ver trapiches de “palo” (madera) con los que trituran caña para extraer el jugo o guarapo que enfrían y venden como refresco.

Si por el contrario, se continua el proceso de fermentación lo suficiente se puede conseguir un altísimo grado alcohólico, y con la destilación se obtiene un licor similar al aguardiente o ron. Añadiendo mazamorra de maíz y más panela, se puede obtener chicha, luego de dejar fermentar dicha mezcla en un recipiente de barro cocido.

Por otra parte, con el nombre de Guarapo, se ha rodado una película en las islas de Tenerife y La Gomera (Canarias, España) durante el año 1988 y estrenada el día 19 de mayo de 1989. Es la primera de la considerada actualmente trilogía de los hermanos Ríos, reflejo de un cine de carácter nacional interesado en mostrar parte de la historia contemporánea del pueblo canario.

La película está ambientada en la isla de La Gomera, durante el periodo de posguerra que sobrevino tras la Guerra Civil Española. Su argumento gira en torno al caciquismo, la represión franquista y la emigración ilegal de canarios hacia tierras americanas, Venezuela en este caso.

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Cochabamba, Capinota y la industria del vino

Los Terebintos

Un momento de solaz bajo Los Terebintos en la Feria del Guarapo ¿Podrá Capinota figurar como productor de vino en el futuro?

Las ferias del vino que se realizan en Cochabamba sirven para tener una idea sobre el desarrollo de la industria del vino en Bolivia, que es una industria sin chimeneas de fuerte impacto en algunas economías regionales como la tarijeña, donde ha logrado su mayor desarrollo. En un futuro cercano Santa Cruz pareciera perfilarse como la segunda región, aunque por el momento este lugar sigue ocupándolo Camargo junto a sus valles aledaños.

En efecto, en la IV Feria VINOFEST que acaba de concluir, las bodegas dominantes fueron las tarijeñas, principalmente por la influencia de las más grandes que tienen mercados y clientes bien ganados. Por sus propios méritos brillan: Kohlberg, Concepción, Campos de Solana, Casa Grande y Aranjuez, que presentan diferentes productos varietales, reservas y hasta uno que otro Gran Reserva o vino de altura Premium. La novedad fue la botellita de etiqueta celeste de Kohlberg que dice ser Blend, sin especificar cuáles son las variedades que se mixturan. En todo caso es una combinación un poco superior a su Vino Fino Tinto, que es su clásico. Recordemos que cada una de las bodegas grandes tienen su clásico o, mejor, el vinito de mesa que los saca de apuros y a veces de la pobreza. Generalmente es el más barato y el más consumido. Entre estos se nota le preferencia del público por el clásico de mesa de Aranjuez, que lleva el nombre de Terruño.

Dentro de esta categoría me impresionó la etiqueta de un Casa Grande, que decía: Cabernet Sauvignon, Reserva del 2005. Por los años y la variedad parecía la mejor escogencia para una compra, pero no resultó así. Le faltaba cuerpo, más color y más tanino. Un poco flaco para lo que esperába después de tanta maduración.

En la Feria misma me concentré más bien en las bodegas medianas y en las pequeñas. Casi todas las pequeñas provenían de los valles de Camargo y de Tarija, a excepción de dos que provenían de Cochabamba, para salvar el honor. En el momento de degustar nuestra preferencia siempre es por los vinos secos. Lastimosamente la mayor parte de las bodegas pequeñas producen vinos endulzados llamados Oporto, o Abocados si son menos dulzones. En general son vinitos de baja calidad, con mucho azúcar para ocultar sus deficiencias. Probablemente sean también los más vendidos puesto que la cultura del vino en nuestro país se encuentra todavía en pañales. En las reuniones o fiestas populares predominan los vinitos dulces o azucarados.

Este año nos impresionó mejor el vino seco de Santa Ana, la bodega de Sipe Sipe, que volvió a reaparecer en la Feria y que es, sin lugar a dudas, la más grande del Departamento, con productos pasables y baratos. No podemos decir lo mismo del vino seco de la Bodega Marquéz de la Viña, de Vinto, que tiene mucho camino por recorrer para ponerse a la altura de su publicidad. La folletería por ellos distribuida dice que su mejor producto es un Cabernet Sauvignon Reserva 2013, de uvas producidas en el valle de Cochabamba y caldos criados en barricas de “roble chileno”. Preferimos creer que se trata de un error de edición antes que de un error de concepto, de lo contrario, tendrían que aclararnos el lugar dónde se encuentran los viñedos cochabambinos y el lugar de dónde procede el roble chileno. Lo que ya es imperdonable, es que se llame como Reserva a ese vino tierno, producido en 2013. La susodicha propaganda nos obliga a pensar en la necesidad de normar mejor nuestras apelaciones en Bolivia. No se puede llamar Reserva a cualquier cosa, lo mismo aquí que en Tarija. La mejor definición de Reserva la tienen los españoles, vino de 36 meses, de los cuales por lo menos 12 meses en barricas de roble francés o americano.

De cualquier manera, parece que el best seller de esta bodega vinteña es una botellita pequeña con tapón de hojalata, de un vino rosado llamado Evita, que dice ser dulzón y delicadamente gasificado. Por lo menos en la Feria fue el más promocionado entre los jóvenes. Por sus características no nos apeteció probarlo.

Si pudiésemos calificar con un denominador común a los vinos secos de bodegas pequeñas y tratando de no ser muy severos, diría que predominantemente son muy tiernos, un tanto ácidos o metálicos, o cuando menos con sabores excesivamente tánicos. No tengo en la memoria ninguno que me haya impresionado por su elegancia o equilibrio, tal vez porque he probado muy rápidamente una cantidad grande de estos vinos, la mayor parte pateros, lo que no me ha permitido identificar a los verdaderamente buenos. Es innegable, sin embargo, que hay mucho camino por recorrer para salvar la brecha entre los grandes y los pequeños productores.

El espacio de los pequeños y pateros está dominado por Camargo y Tarija, con alguna presencia cochabambina. Esta conclusión nos vuelve a provocar la pregunta del ¿por qué Cochabamba tiene tan baja representación en la industria vinícola, teniendo las condiciones climáticas que tiene?¿Es que nunca ha existido una tradición vinícola en el valle o se la ha perdido en el camino?¿Qué pasa con algunas regiones que se llaman vinícolas de tradición como Capinota o Mizque, que no tienen representación en materia de vinos?

Esperamos que esta situación se revierta en el futuro a través de esfuerzos privados, ante la falta de apoyo gubernamental. Deseamos que tengan éxito algunos proyectos aislados como la anunciada Bodega Los Terebintos en Capinota, en pleno proceso de montaje y experimentación, con la visión de obtener vinos de calidad, aunque en pequeña escala.

Volviendo a la Feria, mi mayor atención ha sido para los vinos nuevos de bodegas medianas. Estuve atento a la presentación del vino 1750 que, finalmente y pese a estar anunciado, no apareció. Este es un vino que ya lo he probado antes en Samaipata, de donde es originario. Es un vino caro y con grandes pretensiones, respaldadas por sus 6 hectáreas de uva seleccionada y regada con micro gota. Por lo mismo, es un vino que queríamos degustarlo junto a los de las otras bodegas emergentes, entre ellas la más anunciada, la Bodega Sausini, que en su escaso recorrido ya exponía una medalla de Plata en Sevilla 2011. Personalmente me gustó más su Merlot 2010 que su Cabernet Sauvignon, aunque ambos son bastante equilibrados. Hacia delante, pareciera que un vino Sausini puede recomendarse en cualquier mesa donde se pretenda beber buen vino nacional. Ni qué decir de la ya prestigiada botella de Magnus, bodega que se consolida año tras año en el gusto de los amantes del buen vino. Esta vez aprecié sus dos bi varietales, el Merlot-Cabernet 2008, y el Sirah-Cabernet 2009, ambos de gran complejidad y mucho cuerpo.

Siempre en esta categoría, pero más tirando a grande, terminé gratamente impresionado por un nuevo producto de la Bodega Kuhlmann, muy bien conocida por sus singanis de calidad, esta vez presentando el Altosama, un buen vino espumante de altura, Demi-sec, que puede convertirse en una real alternativa a los champagnes y espumantes importados para brindis y para degustación en el selecto grupo de gourmets originarios.

¡¡Salud y larga vida a los productores de vino nacional, brindemos por ellos!!

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Capinota, capital de guarapo artesanal y tradicional

Por: Leocadio Mamani Callisaya[1]

El expositor mostrando un racimo maduro de moscatel, ideal para la fabricación de singani

El expositor mostrando un racimo maduro de moscatel, ideal para la fabricación de guarapo y de singani

Asambleista Departamental por Capinota

Capinota, fue creada por ley del 28 de septiembre de 1908 y promulgada el 1° de octubre del mismo año por el gobierno del Dr. Ismael Montes, gracias a las gestiones realizadas por el diputado, Dr. Tomás Careaga Lanza, separándose de la Provincia Arque. Está ubicado en el valle bajo del departamento de Cochabamba, limita al noreste con provincia Quillacollo, al suroeste con la provincia Arque, al sur con el departamento de Potosí y al este con la provincia Esteba Arze (CIDRE, 1988).

Capinota, como Municipio y Provincia, buscó su desarrollo integral a nivel regional y departamental, en aras de aportar al desarrollo del país. Es así que, a partir de diferentes emprendimientos, muchas empresas avícolas, yeserías y caleras, como la Empresa Boliviana de Cemento (COBOCE) y otras, se instalaron en este territorio, desde hace varios años.

CUATRO POTENCIALIDADES DESARROLLADAS EN CAPINOTA

Sobre todas las cosas, hablar de Capinota, es hablar de las cuatro potencialidades desarrolladas a lo largo de los 454 años de vida, por lo que se sienten orgullosos los Capinoteños:

  1. La producción de vid y el guarapo artesanal y tradicional. La producción de la vid se remonta a la llegada de los primeros misioneros a Capinota. En 1559 llegaron los Misioneros Agustinos desde Paria, con ésta llegada se implementó la producción de la vid con mayor refulgencia, cuyo fruto era consumido por propios y extraños y sus derivados como guarapo, vino y singani en las mesas familiares, celebraciones festivas y religiosas. Con justa razón, varios escritores declaran a Capinota, “la capital del guarapo” y describen de sus encantos. “En Capinota, la producción de uva se inició en 1.559 desde la llegada de los misioneros agustinos -relata Paz- quienes cultivaron las primeras plantaciones; desde entonces, la zona valluna se convirtió en productor potencial, sin embargo, a la fecha los productores prefieren derribar árboles y sustituir las plantaciones de uva” (www.capinota.wordpress.com).
  2. La producción de la semilla de hortalizas. Capinota con la Ordenanza Municipal  N° 050/2011 de fecha 24 de noviembre de 2011, se declaró “Primer productor de semillas de hortalizas de Bolivia”, precisamente porque reúne las condiciones óptimas de provisión de agua, temperatura, altitud, tecnología y mano de obra especializada. El gobierno municipal trabajó y trabaja en la producción y multiplicación de semilla, en coordinación con el Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), entidad bajo tuición del Ministerio de Desarrollo Rural y Tierras. En consecuencia, se constituye uno de los mayores productores de semilla, a nivel nacional. En la segunda versión de la Feria de semillas (2012), desarrollada en Playa Ancha, se inauguró una “Posta para plantas”; por su parte, INIAF Cochabamba capacitó a un profesional del municipio, para que junto a un técnico especializado del INIAF, realicen el trabajo del diagnóstico de enfermedades en plantas, de forma personalizada, gratuita y participativa, con el fin de atención óptima a los productores del municipio.
  3. La producción de cemento. Lejos de un análisis de los beneficios que aporta al desarrollo local, en Capinota está una de las empresas más grandes de Cochabamba, la fábrica de cemento de Irpa Irpa de la Cooperativa Boliviana de Cemento (COBOCE). Precisamente porque Capinota ofrece una de las más grandes yacimientos de materia prima, a nivel nacional, por lo que se asentó esta empresa que sin duda hace un gran aporte al desarrollo del Departamento, especialmente en la arquitectura cochabambina y del país. Además, se tiene datos que “la empresa emplea mano de obra capinoteña en un 80 por ciento” (www.capinota.wordpress.com).
  4. Materia prima de los minerales no metálicos. Capinota ofrece una diversidad y amalgama de materia prima de los minerales no metálicos. Esta materia prima es codiciada por muchas empresas, así como por la empresa cementera COBOCE y otras que pudiesen existir en Cochabamba. Las materias primas más conocidas en el municipio son: piedra caliza, piedra de yeso, cuarzo, cemento y roca fosfórica, muchas de ellas aún no están explotadas; pero, también, se tiene la riqueza natural como son los áridos y agregados.

CAPINOTA, CAPITAL DE GUARAPO ARTESANAL Y TRADICIONAL

En la elaboración y la producción del GUARAPO ARTESANAL Y TRADICIONAL, debemos afirmar con conocimiento y causa, que viene desde el año 1559; es decir, 454 años de producción de guarapo. “El guarapo se prepara de la Uva para vino, que es el fruto fresco, maduro, sano y limpio de la “Vitis vinífera” en sus distintas variedades y que una vez cosechado no ha sufrido proceso de fermentación o deshidratación alguna, ni ningún otro proceso que modifique sus propiedades y condiciones naturales”. (www.capinota.wordpress.com).

Basándonos en las notas de los entendidos, afirmamos que el proceso de elaboración del GUARAPO ARTESANAL, es propio de Capinota, bebida tradicional que no se puede comparar con otras bebidas o guarapos elaborados como en Mizque y Sipe Sipe.

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Artículo de Humberto Guzmán sobre Capinota

El conocido intelectual Humberto Guzmán Arce, solía visitar Capinota en sus años de juventud, según su propio relato, que lo transcribimos más abajo. El Diccionario Cultural Boliviano, dice que Humberto Guzmán Arce nació en Cochabamba, en 1907, y falleció en 1994.  Era Abogado, político, periodista, narrador y novelista. Fue declarado ‘Maestro de la juventud’ en 1954, fue Fundador y director de la Sociedad de Escritores y Artistas de Bolivia (1938-1955), además de Miembro de la Academia Boliviana de la Lengua.

Porfirio Díaz Machicao escribió sobre él lo siguiente: “Prosa depurada y bella. Ha revelado con emoción la vida selvática y cuando pone el toque descriptivo en el valle, su tierra, es maestro”.

Sobre Capinota escribió el siguiente artículo, que estimamos fue escrito en la década de los treinta. Nos da una idea cabal sobre la geografía y algo del movimento inelectual del pueblo en esa época.

 

CAPINOTA A TRAVÉS DE LOS RECUERDOS DE MI JUVENTUD Y

DE MI INFANCIA

Por Humberto Guzmán Arce

El año 1914 se iniciaba la construcción de la ferrovía de Oruro a Cochabamba, cuando la comunicación entre ambas ciudades se mantenía con los servicios de los destartalados vehículos llamados “diligencias” que circulaban por la angosta carretera que pretendía vencer las ríspidas serranías de Arque, Tapacarí y Changolla para aproximarse a la altipampa de Oruro.

Si bien los pasajeros de los viejos rodados que arrastraban las cuadrigas de mulas, se sobreponían a la desazón y a las incomodidades del viaje, ante el ilusorio afán de salir al extranjero o por lo menos visitar el centro político de La Paz, en cambio aquellos otros pasajeros que hacían el viaje de retorno a sus lares cochabambinos, consideraban que el calvario al que fueron sometidos tocaba a su fin al llegar a Capinota, cuya plácida campiña era llamada por algunos poetas “alivio de caminantes”, porque los fatigosos peregrinos podían hallar en ella sosiego y hospedaje, disfrutando de los afamados vinos de la bodega de la “Viña Vieja”.

El interés de los escritores del país, que venían a residir temporalmente en el rincón más plácido de los valles cochabambinos, procedía de la mágica atracción de la naturaleza del tríptico paisajista de Capinota, Playa Ancha y Buen Retiro, que ejercía su influencia telúrica y estética sobre el estado de ánimo de aquellos hombres...

El interés de los escritores que venían al rincón más plácido de los valles cochabambinos, procedía de la mágica atracción del tríptico paisajista de Capinota, Playa Ancha y Buen Retiro, que ejercía su influencia telúrica y estética en su estado de ánimo…

Después de dos décadas volví a Capinota, cuando el tránsito ferroviario había cobrado inusitada actividad con el transporte de la producción agrícola de Cochabamba hacia los centros mineros y hacia el mercado de consumo de la sede de gobierno nacional. Encontré en Capinota las amplias instalaciones de la estación principal de Buen Retiro que aceleraba el tráfico en toda la extensión de la línea ferroviaria a Oruro, y hallé también la organización de la industria vitivinícola que había reunido a varios técnicos de la comunidad italiana, que vinieron a establecerse en la amena campiña de Capinota, cuyo clima de tibieza sin letargo y cuyo panorama luminoso de vides y cultivos, había cobrado merecida fama para atraer a los poetas y escritores de La Paz y Oruro, que venían a disfrutar temporalmente de la amena placidez de aquel rincón del valle cochabambino.

Este fue el motivo que me indujo a renovar mis viajes a Capinota, para frecuentar mi relación con don Juan Francisco Bedregal y su hija Yolanda, con José Eduardo Guerra y Josermo Murillo Vacareza, y tantos otros escritores que se congregaban en aquella campiña durante el periodo de sus vacaciones anuales.

Y al hacer una afectuosa referencia a estas figuras representativas de las letras bolivianas, no podré olvidar a mi dilecto amigo y fraternal compañero de aulas don Víctor Urquieta Frontanilla, con quien estudié el curso de humanidades en el Colegio Bolívar de mi ciudad natal. Dotado de una capacidad crítica afinada para seleccionar las mejores obras de nuestras letras, Víctor solía acudir solícitamente a mi residencia para proponerme temas de prolongada conversación que solían concluir en el intercambio de los libros de Jaime Mendoza, Alcides Arguedas, Armando Chirveches y otros autores que estaban en boga en aquella época, por haber renovado la corriente romántica con el predominio de la tendencia realista que enriqueció la narrativa boliviana.

Con el correr de los años vengo a comprender que la inquietud intelectual de Urquieta, a la par que el interés de los escritores del país, que venían a residir temporalmente en el rincón más plácido de los valles cochabambinos, procedía de la mágica atracción de la naturaleza del tríptico paisajista de Capinota, Playa Ancha y Buen Retiro, que ejercía su influencia telúrica y estética sobre el estado de ánimo de aquellos hombres que supieron aprovechar los momentos de lucidez interior para seguir ensanchando con ahínco el patrimonio de su cultura.

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Proponen declarar a Capinota como Capital del Guarapo

Leocadio Mamani, Asambleista proponente del proyecto de ley

Por iniciativa del Asambleísta por la Provincia de Capinota a la Asamblea Legislativa Departamental del Gobierno Autónomo de Cochabamba, Leocadio Mamani Callisaya, se está preparando un Proyecto de Ley que lleva el nombre de “Ley que declara a Capinota Capital del Guarapo Tradicional del Departamento de Cochabamba”.

El mencionado proyecto tiene fundamentos históricos y biológicos. Históricos, porque Capinota es considerada zona vitícola desde la llegada de los misioneros españoles, allá en 1559. La fundamentación biológica se basa en que se pretende demostrar y defender la pureza del guarapo tradicional; el proyecto dice: “el guarapo se prepara de la uva para vino, que es el fruto fresco, maduro, sano y limpio de la “Vitis vinífera” en sus distintas variedades y que una vez cosechado no ha sufrido proceso de  fermentación o deshidratación alguno”  hasta el inicio de su propia fermentación, que debe ser puro y sin adulteraciones por añadidos alcohólicos.

Para llevar adelante su iniciativa el Asambleísta Mamani, actualmente Secretario de la Comisión III de la Asamblea: Desarrollo Humano Integral y Política Social, tomó contacto con lo miembros de ASOVICA (Asociación de Vitivinicultires de Capinota) con el fin de conocer el nivel de progreso de los emprendimientos locales en cuanto a la reactivación de la viticultura y sus subproductos. Para el efecto mantuvo reuniones con los miembros de la Asociación y visitó algunos viñedos para recabar información que le permita fundamentar con mayor concreción su iniciativa.

Uno de los viñedos visitados por el Asambleista Mamani y su delegación

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Feria del guarapo se realizará el domingo 8 de abril

Frutero de uvas capinoteñas, compuesto por: Moscatel de Alejandría, Moscatel Rosada, Negra Misionera y la Red Globe, en adaptación.

Como ya es tradicional en Capinota, el domingo inmediato a la Semana Santa se realizará la feria del guarapo. En este caso será la versión número 25, desde su lanzamiento inicial.

Pese a que no hemos visto la adecuada publicidad, se espera un buen número de visitantes, la mayor parte atraídos por la fama del guarapo capinoteño y por la posibilidad de pasar un momento de solaz  y gozar de un buen clima, característica principal del pueblo.

En esta fecha suelen realizarse varias ferias en diferentes pueblos cochabambinos. Algunas ya han sido publicitadas en la prensa local. Como el año pasado, no hemos visto ningún anuncio  periodístico sobre la feria capinoteña, lo que demuestra un serio descuido de parte de sus promotores.

Otro aspecto a considerar y, es justo reconocerlo, es el mal año de producción para la uva local. Granizadas y epidemias (principalmente de oidio y mildiu) han bajado notablemente el rendimiento de los viticultores capinoteños. Aunque esperamos que esto no incida en la producción del guarapo local, puede dar ocasión para que aparezcan en la feria productores de esta bebida de otros lugares.  Los competidores más directos y cercanos son los productores de Sipe Sipe, que producen guarapo durante todo el año. Normalmente el guarapo capinoteño se produce después del carnaval y por el lapso de unos dos meses.

De cualquier manera, la convocatoria está echada. Todos están invitados a disfrutar de un buen fin de semana en nuestro pueblo. Desde este blog les instamos a que eviten los excesos y les sugerimos que, para evitar cualquier accidente en el retorno, es conveniente llegar en transporte público o tener un conductor de remplazo, que debiera ser alguien que no consuma bebidas alcohólicas.

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