Archive for octubre, 2013

Cochabamba, Capinota y la industria del vino

Los Terebintos

Un momento de solaz bajo Los Terebintos en la Feria del Guarapo ¿Podrá Capinota figurar como productor de vino en el futuro?

Las ferias del vino que se realizan en Cochabamba sirven para tener una idea sobre el desarrollo de la industria del vino en Bolivia, que es una industria sin chimeneas de fuerte impacto en algunas economías regionales como la tarijeña, donde ha logrado su mayor desarrollo. En un futuro cercano Santa Cruz pareciera perfilarse como la segunda región, aunque por el momento este lugar sigue ocupándolo Camargo junto a sus valles aledaños.

En efecto, en la IV Feria VINOFEST que acaba de concluir, las bodegas dominantes fueron las tarijeñas, principalmente por la influencia de las más grandes que tienen mercados y clientes bien ganados. Por sus propios méritos brillan: Kohlberg, Concepción, Campos de Solana, Casa Grande y Aranjuez, que presentan diferentes productos varietales, reservas y hasta uno que otro Gran Reserva o vino de altura Premium. La novedad fue la botellita de etiqueta celeste de Kohlberg que dice ser Blend, sin especificar cuáles son las variedades que se mixturan. En todo caso es una combinación un poco superior a su Vino Fino Tinto, que es su clásico. Recordemos que cada una de las bodegas grandes tienen su clásico o, mejor, el vinito de mesa que los saca de apuros y a veces de la pobreza. Generalmente es el más barato y el más consumido. Entre estos se nota le preferencia del público por el clásico de mesa de Aranjuez, que lleva el nombre de Terruño.

Dentro de esta categoría me impresionó la etiqueta de un Casa Grande, que decía: Cabernet Sauvignon, Reserva del 2005. Por los años y la variedad parecía la mejor escogencia para una compra, pero no resultó así. Le faltaba cuerpo, más color y más tanino. Un poco flaco para lo que esperába después de tanta maduración.

En la Feria misma me concentré más bien en las bodegas medianas y en las pequeñas. Casi todas las pequeñas provenían de los valles de Camargo y de Tarija, a excepción de dos que provenían de Cochabamba, para salvar el honor. En el momento de degustar nuestra preferencia siempre es por los vinos secos. Lastimosamente la mayor parte de las bodegas pequeñas producen vinos endulzados llamados Oporto, o Abocados si son menos dulzones. En general son vinitos de baja calidad, con mucho azúcar para ocultar sus deficiencias. Probablemente sean también los más vendidos puesto que la cultura del vino en nuestro país se encuentra todavía en pañales. En las reuniones o fiestas populares predominan los vinitos dulces o azucarados.

Este año nos impresionó mejor el vino seco de Santa Ana, la bodega de Sipe Sipe, que volvió a reaparecer en la Feria y que es, sin lugar a dudas, la más grande del Departamento, con productos pasables y baratos. No podemos decir lo mismo del vino seco de la Bodega Marquéz de la Viña, de Vinto, que tiene mucho camino por recorrer para ponerse a la altura de su publicidad. La folletería por ellos distribuida dice que su mejor producto es un Cabernet Sauvignon Reserva 2013, de uvas producidas en el valle de Cochabamba y caldos criados en barricas de “roble chileno”. Preferimos creer que se trata de un error de edición antes que de un error de concepto, de lo contrario, tendrían que aclararnos el lugar dónde se encuentran los viñedos cochabambinos y el lugar de dónde procede el roble chileno. Lo que ya es imperdonable, es que se llame como Reserva a ese vino tierno, producido en 2013. La susodicha propaganda nos obliga a pensar en la necesidad de normar mejor nuestras apelaciones en Bolivia. No se puede llamar Reserva a cualquier cosa, lo mismo aquí que en Tarija. La mejor definición de Reserva la tienen los españoles, vino de 36 meses, de los cuales por lo menos 12 meses en barricas de roble francés o americano.

De cualquier manera, parece que el best seller de esta bodega vinteña es una botellita pequeña con tapón de hojalata, de un vino rosado llamado Evita, que dice ser dulzón y delicadamente gasificado. Por lo menos en la Feria fue el más promocionado entre los jóvenes. Por sus características no nos apeteció probarlo.

Si pudiésemos calificar con un denominador común a los vinos secos de bodegas pequeñas y tratando de no ser muy severos, diría que predominantemente son muy tiernos, un tanto ácidos o metálicos, o cuando menos con sabores excesivamente tánicos. No tengo en la memoria ninguno que me haya impresionado por su elegancia o equilibrio, tal vez porque he probado muy rápidamente una cantidad grande de estos vinos, la mayor parte pateros, lo que no me ha permitido identificar a los verdaderamente buenos. Es innegable, sin embargo, que hay mucho camino por recorrer para salvar la brecha entre los grandes y los pequeños productores.

El espacio de los pequeños y pateros está dominado por Camargo y Tarija, con alguna presencia cochabambina. Esta conclusión nos vuelve a provocar la pregunta del ¿por qué Cochabamba tiene tan baja representación en la industria vinícola, teniendo las condiciones climáticas que tiene?¿Es que nunca ha existido una tradición vinícola en el valle o se la ha perdido en el camino?¿Qué pasa con algunas regiones que se llaman vinícolas de tradición como Capinota o Mizque, que no tienen representación en materia de vinos?

Esperamos que esta situación se revierta en el futuro a través de esfuerzos privados, ante la falta de apoyo gubernamental. Deseamos que tengan éxito algunos proyectos aislados como la anunciada Bodega Los Terebintos en Capinota, en pleno proceso de montaje y experimentación, con la visión de obtener vinos de calidad, aunque en pequeña escala.

Volviendo a la Feria, mi mayor atención ha sido para los vinos nuevos de bodegas medianas. Estuve atento a la presentación del vino 1750 que, finalmente y pese a estar anunciado, no apareció. Este es un vino que ya lo he probado antes en Samaipata, de donde es originario. Es un vino caro y con grandes pretensiones, respaldadas por sus 6 hectáreas de uva seleccionada y regada con micro gota. Por lo mismo, es un vino que queríamos degustarlo junto a los de las otras bodegas emergentes, entre ellas la más anunciada, la Bodega Sausini, que en su escaso recorrido ya exponía una medalla de Plata en Sevilla 2011. Personalmente me gustó más su Merlot 2010 que su Cabernet Sauvignon, aunque ambos son bastante equilibrados. Hacia delante, pareciera que un vino Sausini puede recomendarse en cualquier mesa donde se pretenda beber buen vino nacional. Ni qué decir de la ya prestigiada botella de Magnus, bodega que se consolida año tras año en el gusto de los amantes del buen vino. Esta vez aprecié sus dos bi varietales, el Merlot-Cabernet 2008, y el Sirah-Cabernet 2009, ambos de gran complejidad y mucho cuerpo.

Siempre en esta categoría, pero más tirando a grande, terminé gratamente impresionado por un nuevo producto de la Bodega Kuhlmann, muy bien conocida por sus singanis de calidad, esta vez presentando el Altosama, un buen vino espumante de altura, Demi-sec, que puede convertirse en una real alternativa a los champagnes y espumantes importados para brindis y para degustación en el selecto grupo de gourmets originarios.

¡¡Salud y larga vida a los productores de vino nacional, brindemos por ellos!!

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Sacerdote capinoteño lleva mensaje de esperanza entre futbol y rancheras

Extraído de La Razón / Erick Ortega / 15 de septiembre de 2013

Sacerdote capinoteño

Hector Ledezma, probablemente es el único sacerdote capinoteño. Lleva su mensaje de amor con humildad y alegría.

Mi padre estaba internado en el Hospital Obrero de La Paz: piso quinto, sala tres, tercera cama a mano izquierda. Adolorido y aburrido, pocas cosas lo ponían de buen humor. Una noche, después de la salida de los parientes, cuando sólo se oía el caminar de los enfermeros y algunos lamentos lejanos, entonces… apareció él. Héctor, un hombre de cabellos blancos que le ganan la lucha a la calvicie, ojos grandes iguales a los de cualquier santo de iglesia, manos grandes de campesino, fornido, de voz imponente y con toda la pinta de ser un hombre bueno.

Entró a la pieza donde estaban mi padre y siete enfermos más. Su presencia causó incomodidad entre quienes querían empezar a dormir y aquellos que lidiaban con sus sufrimientos en silencio. Cuando habló, todo cambió. Eran aproximadamente las 22.00 y se puso en medio de la sala. Abrió las manos y preguntó a su audiencia si le gustaba el fútbol. Todos, venciendo los dolores de su cuerpo y atraídos por el tema, levantaron la mano. Luego les consultó de qué equipo eran. La mayoría resultó del Bolívar y Héctor sacó pecho porque su chamarra azul marino tenía el escudo del club académico. Les preguntó las alineaciones del equipo en el 66, de la escuadra del 91 y los pacientes intentaban responder pero casi nunca acertaban. Él se sabía de memoria cómo estaban conformados los cuadros.

Los internos hinchas de The Strongest le gastaron bromas y le mostraron tres dedos recordándole que el único tricampeón en Bolivia es el equipo gualdinegro. Entonces rememoró todo lo que el Bolívar ha ganado desde su creación. Bromas y ataques de un bando a otro hicieron que el hecho de estar en un hospital pasara a segundo plano. Cuenta mi padre que parecía que estaban en un café o en una tribuna del estadio antes del inicio de un clásico paceño.

Antes de irse, el extraño y carismático visitante se presentó formalmente. “Soy el sacerdote Héctor Ledezma”. Habló con esa voz dura que conocí días después. Los stronguistas se sonrojaron porque habían debatido con el representante de Dios en el Hospital Obrero y los del Bolívar festejaron la revelación. Se sacó la chamarra y entonces dejó ver el alzacuello blanco debajo de la manzana de Adán. Rezaron. El sacerdote se acercó a cada cama y estrechó la mano a los pacientes. Después dio una bendición desde la puerta y prometió que volvería. Cumplió su palabra.

Yo lo encontré a media mañana de un día de agosto en la capilla del sanatorio. Me contó, con algo de vergüenza, que no se acordaba de mi padre. Le dije que estaba bien y que él me dio la idea de entrevistarlo. Se alegró por él y me llevó a su oficina.

No estaba vestido con aquella mítica chamarra con el escudo del Bolívar, pero cuando empezamos a hablar hizo el mismo gesto de Clark Kent cuando se convierte en Superman y se sacó la chompa: debajo tenía la polera de la Academia. Empezó a contarme su vida. “De niño, en la escuela, los chicos veíamos cómo jugaban los grandes y nos peleábamos por devolverles la pelota cuando la sacaban de la cancha. Todos hablaban de fútbol en Capinota. Unos eran de Universitario, otros del Chaco Petrolero, había gente de Strongest y Bolívar, pero a mí me gustaba el color celeste. El equipo de mi pueblo se llamaba Primero de Octubre y tenía la polera de ese color”.

De joven quiso ser futbolista pero su inclinación católica pudo más. Se hizo sacerdote pisando los 30 años y ahora tiene 59. Sus amores son, demás está decirlo, el club Bolívar y Dios. Recuerda que en 1985 Bolívar disputaba el campeonato con Real Santa Cruz en Cochabamba. Viajó en flota para ver al cuadro de sus amores. “Mi sobrino llevó un crucifijo y me dijo: ‘Recemos’. El Negro Néstor Raúl Orellana (Real Santa Cruz) sacó el balón afuera, el Perro Ramiro Vargas hizo el gol (para Bolívar) y Guillermo Peña (Real Santa Cruz) pateó junto al palo. Saltamos de alegría”.

En estos tiempos en los que el papa Francisco, hincha de San Lorenzo de Almagro, manda en el Vaticano, Héctor celebra que la Iglesia deje atrás la imagen clásica del cura alejado de la sociedad y de sus pasiones.

Su cariño por el club celeste llegó a oídos de los dirigentes. Por eso, Lothar Kerscher le regaló esa chamarra estampada que él no suele quitarse cuando va a sus rondas hospitalarias. Además, era amigo del anterior director técnico de Bolívar (Ángel Guillermo Hoyos) y tenía un sitio entre los jugadores suplentes para dar suerte divina al equipo antes de los partidos. El capitán Walter Flores le regaló una camiseta autografiada por todos los jugadores y esa prenda es una de sus reliquias.

“Dios es algo muy importante en mi vida”, cuenta, y besa la estola. No hay duda de que su fanatismo se ha metido en el espacio celestial. Cuando bautiza a un niño, pide a los padres que lo hagan bolivarista. Algunos sonríen por la ocurrencia y otros le dan una negativa rotunda. Los feligreses, agradecidos con los favores del sacerdote, le preguntan cómo pueden demostrarle su cariño y él les responde que con una mantita para la virgen. Eso sí, preferentemente, una bolivarista. “Después de todo, el cielo es celeste porque Dios no suelta la bandera”, bromea.

Otra de sus pasiones es el canto, aunque, como él comenta, nadie le creería. En su recorrido también incluye los pabellones de las mujeres y empieza a cantar El rey, Cielito lindo, México lindo y querido, Las mañanitas… Su repertorio es amplio, casi como las sonrisas que les saca a las pacientes. No faltan aquellas valientes que se animan a entonar junto a él, y por momentos el hospital deja de ser un lugar donde hay sufrimiento para convertirse en un karaoke con sonrisas y suspiros. “Es mi forma de llegar a la gente: hablándoles de fútbol y de música”.

Popularidad en los pasillos es lo que le sobra. Mientras caminamos le hablan los doctores y los familiares de los enfermos. Hace bromas a los stronguistas, palmea en el hombro a los bolivaristas. Reparte besos cariñosos en las mejillas a las mujeres que se le acercan.

Su fama ha trascendido las fronteras del Hospital Obrero y también hace rondas en el Materno Infantil. Escoge los sitios al azar y entra sin tocar la puerta, porque médicos y enfermeros saben de su ocupación.

En las tardes, a las 16.00, ofrece misa en el templo de San Agustín, al lado de la Alcaldía paceña. Siempre que puede da un guiño futbolero o musical a sus sermones y ya tiene sus seguidores.

“Por favor, en su nota ponga que, cuando murió Mario Mercado (presidente de Bolívar en los 80), me sentí muy mal, como si hubiera perdido a un familiar”, me pide Héctor. No hay problema, total, yo también soy periodista, bolivarista y amante de la música ranchera.

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Falleció Doña Elvira Gonzales Vda. de Hermosa madre de Los Kjarkas

POR: HUGO PEREDO V. TEXTO | 08/10/2013, PERIODICO OPINION

La mañana de ayer, a la 9:30 horas, dejó de existir la señora Elvira Gonzales Vda. de Hermosa madre de los fundadores de Los Kjarkas. Quienes la conocieron guardan la imagen de una persona apacible y silenciosa cuya presencia inspiraba serenidad y sosiego.

Elvira Gonzales Espinoza, nació en Acacio, norte de Potosí, el 30 de marzo de 1913. Su infancia pasó en Cochabamba estudiando en la Escuela San Alberto y posteriormente en el Liceo Adela Zamudio donde fue alumna de la insigne poetisa cochabambina. Al retornar a su natal Acacio, ejerció durante algunos años la docencia en la escuela rural de esa población.

Contrajo matrimonio con Florencio Hermosa Pareja, quien se desempeñaba en el área de sanidad del pueblo. Tras el nacimiento de sus hijos Wilson y Rosa, el matrimonio Hermosa Gonzales, por razones de trabajo, emigró al pueblo de Guaqui en La Paz desde donde finalmente llegaron a Capinota, en Cochabamba, donde se quedaron a vivir junto a sus hijos trabajando tesoneramente para darles estabilidad, inculcando en ellos el respeto al trabajo.

La familia tuvo nueve hijos, dos de ellos fallecieron muy pequeños; después murió Ulises tras unas exitosa carrera como compositor e interprete y Wilson famoso constructor de charangos dejó de existir hace pocos años, los hijos que viven son, Rosa, Luis Castel, Gonzalo, Margarita y Elmer y una generación que se prolonga con más de 20 nietos.

Cuando los hermanos mayores de los Hermosa llegan a la edad de continuar estudios secundarios sus padres deciden que deberán ir a la ciudad y es así que los hermanos mayores se instalaron en una casa de la calle Comuneros y Tahuantinsuyo, en la zona sur de la ciudad de Cochabamba, hasta donde llegaron uno a uno los hermanos, a medida que los estudios de colegio les imponía y esa es la casa donde nace el legendario grupo Los Kjarkas (integrado por los hermanos Wilson, Castel, Gonzalo, Ulises y Elmer Hermosa) y es también el sitio donde se instala el taller que dio vida al ronroco, en los talleres de Wilson.

A la muerte de don Florencio, su hijos llevaron a la señora Elvira a vivir junto con ellos en la ciudad.

Recientemente en ocasión de celebrarse el aniversario de Capinota la Sra. Hermosa recibió el homenaje de la población y del Gobierno Municipal de esta provincia por su valioso aporte a la educación y la cultura.

Con anterioridad, también este año, fue motivo de otros homenajes al cumplir sus 100 años de vida en el mes de marzo y en el Día de la Madre.

En los últimos meses el peso de los años fue minando su salud hasta postrarla en cama donde permaneció lúcida antes de morir.

Sus restos mortales son velados en Chilimarca, en el complejo ecoturístico que lleva su nombre, “Villa Elvira”. Al promediar el mediodía de hoy se oficiará una misa de cuerpo presente y posteriormente será trasladada hasta Capinota donde descansará junto a su esposo en el mausoleo familiar.

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Nuevo arco da la bienvenida a Capinota

Arco bienvenida

Nuevo arco de entrada a Capinota da la bienvenida a los visitantes

Después de un mes de tensión provocada por el reclamo del Comité Cívico de Capinota, presidido por Nelson Paz, y secundado por cientos de capinoteños dispersos en todo el mundo, además de numerosas organizaciones de base de la Provincia, la fábrica COBOCE procedió a cambiar el texto de la publicidad que tenía en el arco de entrada al pueblo por un nuevo texto donde se da la bienvenida a todo visitante que llega a Capinota. De esta manera, los turistas y los oriundos saben que al atravesar el arco están entrando al pueblo de Capinota, lugar de “mágico encanto” caracterizado por la alegría de su gente y por su cordialidad.

En la parte posterior del arco se ha colocado otra frase que dice: “Feliz retorno”, que es un texto consabido cuando se abandona una localidad.

Evidentemente que ambos textos contienen las ideas primigenias que se lanzaron por este medio, aunque, con aditamentos que nos imaginamos salieron de las reuniones sostenidas entre los representantes de la COBOCE y el Alcalde Municipal y su equipo.

Arco retorno

Si bien los colores y el texto no son los ideales, debemos reconocer que la actual versión satisface con mayor plenitud a los capinoteños, especialmente a los que reclamaron por el cambio del arco. Ellos pueden decir, misión cumplida.

Un buen movimiento, una acción unitaria de gran parte de los capinoteños que esperamos encuentren en el nuevo arco una mayor identificación con el terruño que aman y respetan.

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Capinota transita del progreso al desarrollo humano

POR: ZULMA CAMACHO G. // TEXTOS RAMIRO HUAYCHO // FOTOS | 01/10/2013 | ED. IMP.

Un pujante crecimiento marca los 105 años del municipio de Capinota. Tres potenciales caracterizan su constante progreso: el desarrollo industrial, el servicio de autotransporte y la producción agrícola, según destaca su alcalde, Sinforiano Paniagua.

Como pocos municipios rurales, Capinota cuenta con los servicios de agua potable, telefonía -fija y celular-, internet, transporte, justicia, seguridad ciudadana, e infraestructuras como un teatro, estadio, coliseo, mercados, hospital, varias escuelas y el 70 por ciento de sus calles asfaltadas, entre otras. Con estos avances, Paniagua informa que ahora su atención está centrada en el desarrollo humano.

El presidente del Concejo Municipal, Francisco Sánchez, deduce que este progreso deriva de una etapa importante por la que atraviesa Capinota.

“Estamos en la era del pavimento rígido”, señaló Sánchez, explicando que más del 70 por ciento de sus calles está pavimentado. Su ventaja es que este municipio acoge a la empresa cooperativa más importante del país, la Cooperativa Boliviana de Cemento, Industrias y Servicios (COBOCE Ltda.), que recién amplió la capacidad de su producción, con lo que viene generando un mayor movimiento económico, pero principalmente empleo.

“La mayoría de los trabajadores son capinoteños, tienen buenos sueldos y todo eso lo invierten también aquí”, dice Sánchez.

La generación de mil empleos directos y un número indeterminado de empleos indirectos es uno de los mayores beneficios. “Gracias a la fábrica Capinota es un municipio pujante”, afirmó explicando que la baja asignación de recursos para obras es superada gracias la colaboración que solicitan a COBOCE. “Tenemos un presupuesto de 23 millones de bolivianos, pero como tenemos que pagar el SUMI (Seguro Materno Infantil) de Salud y los bonos, sólo nos quedan 5 millones para la inversión”, precisó.

Una actividad muy fuerte que deriva de esta actividad industrial es el transporte pesado, mismo que es requerido para el traslado de materia prima, pero también del producto terminado que le empresa genera.

“A diferencia de otros municipios, del Valle Alto por ejemplo, aquí a cada rato vemos volquetas y camiones con agregados, cemento y la producción agrícola”, agregó.

Sólo en la capital, operan dos sindicatos de transporte pesado -Asotrán y Transpeco-, tres líneas de transporte liviano -Santa Bárbara, Nacional Capinota y 1 de Octubre-, tres sindicatos de mototaxis, y una de trasporte urbano -1º de Mayo. Otro movimiento importante de migrantes se ha generado con gente que llega principalmente del occidente del país.

OBRAS En servicios básicos, la municipalidad emprendió la instalación de una planta de tratamiento de agua potable, cuya pre entrega ya fue concretada. “Se hicieron pruebas, y sólo sale un 0,0001 por ciento de dureza”, destacó el concejal secretario, Justiniano Bojorquez.

El gas domiciliario es un servicio cuya instalación inició ayer. La inversión conjunta de YPFB y COBOCE permitió llegar con las tuberías para este servicio no sólo en la capital, sino a nueve comunidades más.

Las gestiones de la diputada de esta circunscripción Juliana Mamani, permitirán que Redes de Gas sea la encargada de instalar 50 por ciento de las viviendas este 2013, y el restante en 2014.

Otro de los regalos para este aniversario es el pavimento rígido de dos kilómetros de la calle Careaga Lanza, donde la Alcaldía aporta con el 40 por ciento y COBOCE el 60 por ciento , como una muestra más de cariño en su aniversario.

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“Cumpita” Salinas gana en el circuito de Capinota

Circuito Capinota

Edgar Salinas, piloto de la categoría 1.600 libre, ganador del circuito Capinota, ayer. – Hernán Andia Los Tiempos

Edgar “Cumpita” Salinas, piloto de la Asociación Municipal de Automovilismo y Karting de Cercado (Adeco), ganó el circuito Capinota, la quinta prueba oficial del calendario departamental 2013, organizada por la Asociación Municipal de Automovilismo y Karting de Quillacollo (Amakqui). El “Cumpita”, volante de la categoría 1.600 libre, fue el mejor de la carrera, que por primera vez se realizó en el municipio de Capinota, ubicado a aproximadamente 35 kilómetros al sur-este de Cochabamba. Empleó 16 minutos 48 segundos y 1 décima para completar tres vueltas al circuito, un total de 24 kilómetros 600 metros en una plataforma de ripio, tierra y asfalto. Aunque hizo una gran carrera, Salinas se benefició del abandono de Lionel “Layo” Castellón, que mandaba hasta la segunda vuelta, pero tuvo problemas mecánicos y se retiró a boxes. AFIRMAR POSICIONES El de Capinota, se constituye en un circuito “bisagra”, debido a que se trata de la mitad del calendario departamental, así que los puntos conseguidos, pueden comenzar a inclinar la balanza para uno u otro piloto. En la categoría A-6, Óscar “Cacho” Montaño volvió a hacer de las suyas y se alzó con la victoria con una excelente conducción, en un circuito que demandó mucho de los participantes, debido a su singular foma y composición, el 60 por ciento de la ruta pasa por el río Arque. Montaño marcó un crono de 17 minutos 13 segundos y 9 décimas, segundo resultó Erick Arispe, con un tiempo de 17 minutos 48 segundos y cuatro décimas. Roberto “Grillo” Sánchez (el original “Grillo”), se adueñó de la competencia en la categoría N-9, con un registro de17 minutos 13 segundos y 2 centésimas, fue 23 segundos más rápido que Mauricio Sahonero, segundo, con 17 minutos 36 segundos y 3 centésimas. “Grillo” tuvo una de cal y otra de arena, debido a que si bien ganó en la N-9, en la categoría A-6 tuvo un serio inconveniente cuando derrapó a menos de 30 metros de la meta y chocó contra una moto estacionada que a su vez fue a dar en la parte trasera de un auto estacionado. El incidente no pasó a mayores, pero el piloto abandonó debido a que se soltó la cremallera delantera de seguridad. Finalmente, en la categoría de menor cilindrada, la 8 Válvulas Turismo Departamental, triunfó Jorge Guzmán, con un crono de 18 minutos 24 minutos y 9 centésimas, segundo se ubicó Paul Ferrufino, que llegó medio minuto más tarde, con 18 minutos 54 segundos y 1 décima. En esta categoría ocurrió algo curioso, porque resultó ganador quién hizo el mejor tiempo en la primera manga, es decir, aquella considerada como de los más lentos, segundo fue quién venció en la manga donde habitualmente están los pilotos que marcan los mejores tiempos. (Extraido de Los Tiempos, 30 sept. 2013)

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CAPINOTA, tierra de uva y guarapo artesanal “de viñas y campiñas”

Por: Leocadio Mamani Callisaya

Leocadio Mamani

El Asambleista Departamental por Capinota, Leocadio Mamani, envía su saludo por el 105 Aniversario de la Provincia

Capinota “vergel de viñas y campiñas”, nombre honroso desde la fundación del pueblo tesonero de grandes poetas, escritores, músicos, profesionales y grandes hombres que dieron su vida a la patria y en el exterior del país. De “viñas” desde el primer contacto con los misioneros agustinos, que trajeron la uva misionera (uva negra) que se cultivó en todos los rincones de los pueblos SURA (Sora), hoy Capinota (Kaipynota). Pueblo de encanto, de tradición y cultura.

El pueblo precolombino Sora, recibió la llegada de los misioneros el 27 de abril de 1559, por el encargo del Capitán Lorenzo de Aldana, que administraba desde Paria; fue el primer pueblo que tomó contacto con los conquistadores; posteriormente, los pueblos Tapacarí, Sipe Sipe, El Paso, Tiquipaya y Kanata.

En los últimos años, Capinota fue motivo de discusión y análisis entre propios y extraños por la producción de la UVA y el GUARAPO ARTESANAL y TRADICIONAL. Las voces de los productores de uva se hicieron eco en las autoridades departamentales de la Asamblea Legislativa, quienes analizaron la primacía producción de la uva y del sempiterno guarapo artesanal, con la posibilidad de apoyar a la producción vitícola; por ser el primer pueblo de Cochabamba en la producción de la uva desde la llegada de los colonizadores.

A la par de estas consideraciones, una de las organizaciones más comprometidas y protagónicas en la producción de la uva es la Asociación de Vitivinicultores de Capinota (ASOVICA), fundado el 1° de Julio de 2010. Es una organización que aglutina a pequeños, medianos y grandes productores de la región, cuyos objetivos, son: 1.- Estimular la producción de uva y de sus productos derivados en la Provincia. 2.- Recuperar el carácter vitivinícola de Capinota, cuya producción ha venido en decremento en las últimas décadas. 3.- Promover la plantación de 10.000 plantines de uva, de variedades importadas y variedades nativas en los próximos tres años.

La producción de la uva, actualmente es muy variada, como: Moscatel de Alejandría, Moscatel Rosada, Negra Misionera y la Red Globe; éste último está en proceso de adaptación, según los productores de Capinota.

La producción de la uva es parte inherente del pueblo capinoteño, por lo que es NUESTRO DEBER defender la TRADICIÓN Y CULTURA vitivinícola y sus derivados, IDENTIDAD CULTURAL de todos los capinoteños. Felicidades en sus 105 años de vida.

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